Inimitable oblicuo
la eterna onda celeste
los días vivarachos
conocidos por todos
manifiestan los pájaros
que es tierno el recorrido
del alma que lo invoca.
Se amortiza el clamor
aletear marcó
entre amor y granito
a veces despistados
el pequeño es el último
cuando otro pequeño es
simplemente el primero.
Se anticipa a la meta
terrestre y recorrida
por la dulce amistad
de tablas en tormentas
al pedido que aleja
luna de los sentidos
para ampliarlos en ti.
José Pómez
http://pomez.es
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