Suenan los tambores.
Y fuerte.
Porque el palo será antológico.
Las alarmas han sonado en el seno del PSOE aragonés. Los sondeos internos que maneja el partido presagian un escenario desolador para Pilar Alegría, la exministra que lidera la candidatura socialista en unos comicios fijados para el 8 de febrero.
Según fuentes del partido consultadas por medios especializados, VOX está a un paso de desplazar al PSOE a la tercera posición en Zaragoza, que es la cuarta ciudad más poblada de España, con más de 700.000 habitantes.
Este adelantamiento no es un simple dato anecdótico; tiene una relevancia política extraordinaria: la capital aragonesa concentra el 80% del total del voto provincial, lo que convierte este sorpasso en un posible indicador a nivel nacional.
Los datos son claros y contundentes.
En Zaragoza, VOX podría alcanzar el 24% de los votos frente al 21% del PSOE, una diferencia de tres puntos porcentuales que supera ampliamente el margen de error de las encuestas.
Esta estimación se realiza con «altísima probabilidad», según los demoscopistas consultados. Pero la caída socialista no se limita a la capital.
En Teruel, los pronósticos internos sugieren que el PSOE podría quedar relegado a la cuarta posición, detrás de VOX y Teruel Existe, el partido que ha logrado convertirse en la voz de la España vaciada.
Curiosamente, este movimiento tiene mejor rendimiento en su ciudad homónima que en los pueblos de la provincia, donde su capacidad movilizadora es menor.
El contexto de esta debacle resulta especialmente amargo para los socialistas.
Mientras Jorge Azcón y el Partido Popular avanzan con una campaña que provoca «brutal afluencia» a sus mítines, el PSOE enfrenta una situación de «cero ilusión» en sus actos, según denuncian voces internas. L
a pérdida de votos es palpable: se estima que el PSOE podría perder entre cinco y seis diputados respecto a la legislatura actual, pasando de 23 a entre 17 y 18 escaños. Un porcentaje significativo de esta fuga se dirige hacia el PP, con un trasvase del 8%, mientras Vox captura un adicional del 3,1%. El resultado es un electorado socialista con un preocupante 19,5% de indecisos, cifra que refleja una notable desmoralización entre sus bases.
El tsunami de la ultraderecha y la parálisis de la izquierda
Lo que ocurre en Aragón reproduce lo visto hace apenas dos meses en Extremadura, donde Vox también mostró un crecimiento espectacular en las principales ciudades. Los expertos en demoscopia han detectado una hipermovilización del electorado de Vox frente al estancamiento del PP y la caída del PSOE. La suma de las fuerzas derechistas se sitúa alrededor del 60% del voto, mientras que la izquierda se reduce hasta cerca del 35%. Esta situación es «inédita» en Aragón; hay que retroceder quince años para encontrar un respaldo similar a las derechas: el 50% logrado por la suma del PP encabezado por Luisa Fernanda Rudi y el Partido Aragonés en 2011.
Las encuestas públicas más recientes corroboran esta tendencia. De acuerdo con el promedio elaborado por DatosRTVE, el PP volvería a ser la fuerza más votada con 30 diputados, aunque sin alcanzar mayoría absoluta, fijada en 34 sobre los 67 escaños disponibles en las Cortes aragonesas. Vox escalaría hasta los 12 escaños, mientras que el PSOE caería hasta los 18 representantes. La encuesta realizada por GAD3 para Hoy Aragón entre el 12 y el 20 de enero sitúa al PP con un apoyo del 37%, equivalente a 29 escaños; al PSOE le otorga un 24,7% con entre 18 y 20 diputados; y a Vox le da un respaldo del 15,1%, logrando entre 11 y 12 escaños. El CIS aporta cifras similares: PP con un respaldo del 35,3%, PSOE alcanzando el 26,7%, y Vox con un relevante 15,1%.
Azcón necesitará reanudar su alianza con Vox si quiere conservar su gobierno; las encuestas indican que abrirse a acuerdos con Teruel Existe no le sería útil. Por su parte, las fuerzas de izquierda concurren separadamente este año y no alcanzarían una mayoría suficiente para plantear una alternativa viable. Mientras tanto, el Partido Aragonés se juega su futuro: según las proyecciones del CIS, no lograría superar la barrera del 3% en estimación de voto, lo cual significaría su desaparición como formación histórica dentro del regionalismo aragonés.
Azcón contraataca con la financiación autonómica
En plena campaña electoral, Azcón ha encontrado una herramienta efectiva contra Alegría: la cuestión relativa a la financiación autonómica. El presidente aragonés ha criticado abiertamente a la candidata socialista por la financiación «a medida» concedida por el Gobierno de Pedro Sánchez a Cataluña; este tema resuena fuertemente en una comunidad que históricamente ha sentido agravios comparativos respecto a Cataluña. Este mensaje ha calado hondo entre aquellos votantes que consideran que Aragón recibe menos recursos que otras comunidades autónomas, especialmente aquellas gobernadas por nacionalistas capaces de negociar mejor con el Ejecutivo central.
La ironía aquí radica en que Alegría, como exministra y portavoz del Gobierno hasta hace escasos días, no puede escapar a su responsabilidad sobre las políticas implementadas por dicho Ejecutivo. A diferencia de lo sucedido en Extremadura —donde Miguel Ángel Gallardo fue cuestionado legalmente por colocar al hermano de Sánchez en un puesto clave— Alegría no enfrenta ese tipo de obstáculos legales. «La candidata no está imputada», reconocen fuentes dentro del PSOE; esto deja al Gobierno sin excusas si se produce otro fracaso histórico este febrero. Una posibilidad solo podría interpretarse como castigo directo hacia Sánchez debido al desgaste generado por casos recientes relacionados con corrupción dentro del partido o por su gestión ante catástrofes como el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz.
