Salvador Illa presentó este viernes los presupuestos de la Generalitat para 2026, aunque sin el apoyo crucial de ERC. Los republicanos han endurecido su postura y solo darán su visto bueno si el Gobierno central transfiere la recaudación del IRPF antes de abril. Este tira y afloja sacude el Parlament y pone en riesgo la estabilidad del tripartito.
El proyecto asciende a 49.162 millones de euros, lo que supone un incremento del 22,8% en comparación con las cuentas prorrogadas de 2023. Dentro de este monto, se incluyen 120 millones destinados a fortalecer la Agencia Tributaria catalana, con 200 plazas fijas y 450 temporales, un guiño evidente a las exigencias de Oriol Junqueras. Sin embargo, ERC mantiene su línea roja: exige la gestión total del IRPF, que debería ser percibido al 100% por Cataluña antes de ceder el 45% al Estado, tal como ocurre en la Diputación de Álava.
La Junta de Portavoces decidió aplazar el debate completo hasta el 20 de marzo, dándole así más tiempo para negociar. Alícia Romero, consellera de Economía, defiende que son unas cuentas «valientes y ambiciosas», con una asignación de 1.900 millones para vivienda y 4.164 millones para infraestructuras como Rodalies. Los comuns ya han dado su apoyo al pacto, pero aún faltan los 33 escaños de ERC, que son socios clave en la investidura de Illa.
El pulso con Moncloa y la presión interna en ERC
Pedro Sánchez ha estado involucrado directamente en esta cuestión, manteniendo al menos cuatro reuniones con Junqueras, aunque sin resultados positivos hasta ahora. Varios ministros han intentado avanzar en las negociaciones sobre el IRPF y el Consorcio de infraestructuras, pero María Jesús Montero ha calificado la solicitud como «extrema» y ha bloqueado cualquier modificación en la Ley de Financiación Autonómica. Por su parte, Isaac Albert, portavoz republicano, instó este viernes a realizar una modificación legislativa durante el Consejo de Política Fiscal programado para marzo.
Dentro de ERC, hay una fuerte presión interna contra ofrecer su apoyo a Illa. Se está llevando a cabo un trabajo transversal para rechazar las cuentas e incluso se contempla presentar una enmienda a la totalidad. Junqueras, que no puede presentarse nuevamente, ve en esta situación una manera de marcar distancias ante unas posibles elecciones. El PSC responde con advertencias sutiles: Illa no podrá gobernar mediante prórrogas ni decretos de crédito; además, Moncloa considera un adelanto electoral casi inevitable si no se alcanza un acuerdo.
Desde el Gobierno central existe preocupación por las posibles consecuencias. Unas elecciones anticipadas en Cataluña obligarían a ERC y Junts a distanciarse aún más de Sánchez, complicando así los presupuestos estatales para 2026 y poniendo en jaque la estabilidad hasta 2027. El carrusel electoral ya incluye regiones como Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía; sumar Cataluña solo añadiría más caos al panorama político.
| Aspecto clave | Detalle | Implicación |
|---|---|---|
| Volumen presupuestario | 49.162 M€ (+22,8%) | Aumento significativo en vivienda e infraestructuras |
| Línea roja de ERC | Cesión total IRPF antes de abril | Bloquea apoyo si no hay gesto por parte de Sánchez |
| Debate parlamentario | 20 de marzo | Oportunidad para pactos o enmiendas |
| Riesgo electoral | Adelanto si no se aprueban cuentas | Perjudica a independentistas por Aliança Catalana |
Vox también planea presentar una enmienda a la totalidad, criticando la continuidad de políticas anteriores y el gasto destinado a patronal y sindicatos (20 M€). Garriga considera positivo un adelanto electoral para «cambiar políticas que afectan negativamente a los catalanes».
Illa defiende estos presupuestos como «los más ambiciosos» hasta ahora: «Es momento de estar a la altura que merece Cataluña». Sin embargo, las sombras electorales acechan: las encuestas no penalizan tanto a ERC como a Junts, mientras que el PSC espera cerrar acuerdos en apenas diez días.
Curiosamente, Cataluña lleva dos años funcionando con presupuestos prorrogados desde 2023; prorrogados tras tres ampliaciones por valor de 4.000 M€, gracias al apoyo tanto de ERC como de los comuns. Junqueras bromeó alguna vez diciendo que ERC se presentaría «en 25 provincias si Cataluña las tuviera», reflejando así su ambición independentista. Hoy ese ímpetu parece complicar esa «normalidad» prometida por Illa.

