A Ana Pardo de Vera le toca declarar en el juzgado de Plaza de Castilla este 9 de enero.
Seguramente ni se acuerdan de que el Gobierno de Pedro Sánchez planteó 100 actos en 2025 para conmemorar los 50 años de la muerte de Franco. Evidentemente, apenas hicieron algunos, pero se trataba de montar una buena cortina de humo y tratar de mover el avispero franquista, como han intentado siempre.
Este fue uno de los primeros actos, allá por el 8 de enero de 2025, en el Museo Reina Sofía de Madrid. Y Periodista Digital acudió a la cita para tratar de entrevistar a los asistentes. La mayoría, periodistas de los que se conocen como palanganeros del régimen de Sánchez. Aduladores, pelotas y demás. Y entre ellos, Ana Pardo de Vera, ya saben, periodista de extrema izquierda, directiva del diario Público y tertuliana todo lo que puede y más en sitios como la TVE socialista, el programa de Risto, etc.
El reportero Bertrand Ndongo estaba allí y trató de preguntarle algo. Rebotada, histérica, violenta, la respuesta de esta tipa ya es Historia. Y ahora, por aquello, le toca contar su versión de los hechos -lo malo para ella es que está todo grabado y emitido– ante el juez del Juzgado de Instrucción de Madrid, (donde se investigan presuntos delitos de coacciones y de odio) que la cita por apreciar que los hechos pueden ser constitutivos, al menos, de delito de odio.
El incidente en el Reina Sofía
Según el relato de los hechos, Bertrand Ndongo se encontraba ejerciendo su labor como reportero para Periodista Digital cuando se aproximó a Pardo de Vera para formularle preguntas. En ese momento, la denunciada reaccionó con un tono vejatorio, afirmando:
«¡Hay que ser tonto para ser negro y ser fascista!»
Las imágenes, lo malo para ella, es que fueron emitidas en Periodista Digital y también por diferentes redes sociales, e incluso escalaron a televisiones nacionales como Cuatro.
La tensión fue a más cuando una histérica y fuera de sí Pardo de Vera arrebató con violencia el micrófono de las manos del reportero. Tras negarse a devolverlo inicialmente, terminó lanzándolo lejos y profiriendo la expresión:
“¡Recógelo como un gorila!”
La batalla en teles y redes
Ana de Pardo es ese tipo de periodista que además de violenta, como hemos visto en otras tertulias, es tremendamente soberbia.
Después de aquello se dedicó a pasar por varias televisiones contando mentiras y diciendo todo tipo de bobadas en redes sociales como X (antiguo Twitter) que avivaron la polémica. En uno de ellos manifestó: «Tranquilo, soy asquerosamente rica», mientras que en otros intentó justificar su uso de la palabra «gorila» alegando su condición de «animalista» y negando que fuera un insulto. Sin embargo, en la tele a su amigo Risto le había dicho por activa y por pasiva que ella no profirió la palabra «gorila».
Sin embargo, el impacto para Ndongo fue inmediato. El reportero fue víctima de una campaña de acoso y descrédito en redes sociales y también desde televisión, donde terceros utilizaron expresiones racistas y ofensivas como «Mondongo» o «Vinicius del Periodismo», espoleados por la conducta pública de la denunciada.
Recorrido judicial y tipificación
La defensa de Ndongo sostiene que los hechos constituyen un delito de coacciones (art. 172 C.P.), al haber utilizado la fuerza para impedir el ejercicio de un derecho fundamental como es la libertad de información. Asimismo, se denuncia un delito de odio (art. 510.2.a C.P.), argumentando que las expresiones utilizadas buscaron lesionar la dignidad de Ndongo por motivos racistas e ideológicos.
El cronograma judicial avanza con paso firme:
🔴 TIEMBLA PARDO DE VERA: ¡Admitida a trámite la denuncia de Bertrand Ndongo!
• 4 de marzo de 2025: Se interpone formalmente la denuncia.
• 1 de octubre de 2025: Bertrand Ndongo acude al Juzgado de Instrucción nº 47 para ratificar su denuncia.
• 9 de enero de 2026: Ana Pardo de Vera ha sido citada para declarar en calidad de investigada, junto con testigos de la Policía Nacional y la Guardia Civil, tras apreciarse indicios de delito.
A pesar de que Pardo de Vera eliminó su cuenta de X ante el aluvión de críticas, el proceso judicial continúa su curso para determinar la responsabilidad penal de estos actos que han conmocionado al ámbito periodístico