Cayetano González – Tengo una corazonada.


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Cuando este viernes a las 18.30 horas el presidente del COI (Comité Internacional Olímpico), Jaques Rogge, se acerque al micrófono del escenario instalado en el Bella Center de Copenhague, serán muchos ciudadanos en todo el mundo -y sobre todo en los cuatro países: Estados Unidos, Brasil, Japón y España que aspiran a organizar los Juegos Olímpicos de 2016- los que tengan la respiración contenida ante un anuncio que durará sólo unos segundos. ¡Ojala! se pueda repetir lo de la década de los años 80, cuando el entonces presidente del COI, Juan Antonio Samaranch, con un acento a caballo entre el inglés, el castellano y el catalán, proclamó a los cuatro vientos el nombre de Barcelona como sede olímpica en 1992.

No nos engañemos: la cosa no va a estar fácil para la candidatura de Madrid. En primer lugar, la regla no escrita, pero que hasta la fecha se ha cumplido, de que dos Juegos Olímpicos seguidos no se celebran en el mismo continente juega en contra de nuestros intereses, por la Olimpiada del 2012 en Londres. Por otra parte, hay muy buenas candidatas. Río tiene muchos atractivos, no sólo de tipo turístico, aunque su punto débil es la inseguridad ciudadana. Chicago tampoco se queda atrás en cuanto a potencial económico para organizar los Juegos y la más floja parece ser Tokio, donde tampoco se percibe un entusiasmo popular por tener la Olimpiada, factor que los miembros del COI suelen tener muy en cuenta.

Por destacar una nota positiva en torno a la candidatura olímpica de Madrid, habría que subrayar la buena relación y la imagen de unidad que se ha proyectado desde todas las instituciones implicadas: desde la Casa Real, pasando por el Gobierno de la Nación, la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. Hoy viernes van a estar en Copenhague juntos: el Rey, el presidente del Gobierno, el líder de la oposición, Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón. Lo cual plantea un interrogante: siendo cierto que conseguir la sede de unos Juegos Olímpicos es un tema muy importante, ¿no sería posible que esa imagen de unidad y de colaboración que se ha dado entre instituciones y partidos se trasladara a otras cuestiones que afectan también y de qué manera a los intereses de España y de los españoles, como la crisis económica, la lucha contra el terrorismo, la educación o la política exterior?

Que España y Madrid se merecen tener unos Juegos Olímpicos no alberga ninguna duda. Que sería muy bueno para el relanzamiento económico de muchos sectores productivos de nuestro País, es algo evidente. Pero admitamos que Estados Unidos y Brasil, Barack Obama y Lula, van a pujar muy fuerte hasta el último momento. Y mi corazonada es que tanto Chicago como Río son claramente favoritas y están por delante de Madrid en las preferencias de los miembros del COI. Nunca como en esta ocasión me gustaría equivocarme de plano. Es más, lo deseo fervientemente. Dentro de unas horas saldremos de dudas. Que Dios reparta suerte.

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