Consuelo Sánchez-Vicente – Una habitación sin vistas


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

Planteado como lo hizo ayer el número dos del PSOE y ministro de Fomento José Blanco: que a esas encuestas que dicen que subir los impuestos perjudica los intereses electorales del gobierno, él les respondería que el máximo interés de este gobierno es no dejar a los más perjudicados por la crisis en la cuneta aun en contra de su interés electoral, dan ganas de aplaudir. ¿Quien se puede oponer a pagar un poco más para no dejar a un semejante en la cuneta sin sentirse un ruin y un miserable? Si lo que dice Blanco fuera cierto, claro. En este país nuestro de quijotes, habría carreras para elevar a los altares laicos a san Zapatero, valedor de las viudas y los huérfanos. Pero, nos están contando una bola, no es verdad, no lo es.

Si la subida saliera de los bolsillos más fuertes y fluyera hacia los más débiles, de acuerdo, eso es, no ya lo progresista sino lo justo y equitativo en democracia: que los que tienen más paguen más, los de en medio menos, y los de abajo nada, para garantizar la cohesión social. Pero lo que sube es el IVA, el llamado impuesto de los pobres, que castiga más al que menos tiene al ponerle un precio igual para todos a las cosas de comer y de vestir y de ir y volver del trabajo. Y las rentas de capital que se gravan son los ahorros de las clases medias. Las SICAV: las empresas-refugio de los muy muy ricos de verdad, siguen sin estar en el programa de festejos de la subida, según ha explicado sin que se le caiga la cara de vergüenza la propia vicepresidenta económica Elena Salgado, por que si le subes los impuestos a los grandes capitales se fugarán a playas más serenas

Pagar, los que van a pagar esta «juerga» son los de siempre, los que tiene atornillados en sus ordenadores Hacienda. A los que pueden huir, oye, ni toserles. ¡Qué fuertes con los débiles!. La crisis es internacional y, como constatan las encuestas del domingo, no es culpa de Zapatero. Pero que nos vaya peor que a los demás, sí. La improvisación gobernante y la falta de seguridad jurídica que se cierne sobre la credibilidad y la fiabilidad internacional de nuestro país, sí. Y a todo esto, nuestros pares de la UE haciendo justo lo contrario que aquí, Francia bajar los impuestos, y Alemania prometiendo bajarlos en cuanto pueda. Si nos fuera bien, si al menos en algo fuéramos mejor que ellos… Pero es que nos va peor imposible, los últimos en todo. La crisis, en España, parece la definición del Infierno del catecismo, «el compendio de todos los males sin mezcla de bien alguno». ¿Por qué no aprender de ellos, que es gratis, en vez de sacar pecho hacia la punta de la espada?

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