Francisco Muro de Iscar – Día negro para los derechos humanos.


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

No hay nada que celebrar, todo lo contrario. El 24 de febrero será un día negro para los derechos humanos por varios motivos. El primero, la muerte del disidente cubano Orlando Zapata, después de 85 días en huelga de hambre, que se ha saldado con el silencio culpable de la mayor parte de los dirigentes mundiales, con el presidente Zapatero en primer lugar, sin una manifestación de todos los que estuvieron valientemente, por ejemplo, con Aminatu Haidar o cobardemente con De Juana Chaos, sin televisiones, con detenciones masivas «preventivas», sin que la madre pudiera velar ni siquiera el cadáver de su hijo. Con la hipocresía de quienes dicen defender los derechos humanos y amparan a una dictadura que lleva a la muerte a quienes simplemente discrepan del pensamiento único. El izquierdismo de salón. A la misma hora en que moría Zapata, el presidente Lula, el líder brasileño de los derechos humanos, la nueva voz de Latinoamérica, hacía fotos a Fidel y Raúl Castro, los dictadores que impiden desde hace años la libertad de un pueblo. Occidente debe saber que cuando se acabe la dictadura y Cuba recobre la libertad, los perseguidos por la dictadura, los olvidados de Occidente serán los que manden. Y nos pedirán cuentas.

Casi al mismo tiempo, en el Senado de España, se celebraba una gran fiesta, con fotos, gritos, ovaciones y éxtasis. No se había logrado un pacto para sacar la economía española del pozo, ni se había aprobado nada de lo que enorgullecerse. Simplemente se había consagrado «el derecho» al aborto, el derecho a matar un no nacido con todas las bendiciones legales. Eso que a muchos nos repugna porque nos parece que va contra el derecho natural, contra la propia naturaleza de hombres y, sobre todo, de las mujeres, puede ser defendido legítimamente por otros. Lo que no se puede es festejar como la victoria de España en el Mundial. Legal o no, delito o no, es una tragedia terrible cada vez que se produce. Y en España se producen más de 110.000 abortos al año. Más de 110.000 tragedias tanto para quien no tiene la oportunidad de nacer como para las madres -aunque no hayan dado a luz son ya madres de un niño no nacido y se lo tendrán que explicar a sí mismas- que han decidido acabar con una vida humana. Tremendo el festejo, impresentables las fotos con ministro entre mujeres, impresentables los/las «hooligans» del aborto en una Cámara que representa a todos los ciudadanos españoles. Mal día para la historia y un claro síntoma de adónde va esta sociedad o adónde la llevan unos políticos y el silencio culpable de muchos ciudadanos.

Y otro hecho menor pero igual de simbólico. El Consejo Sectorial de la Mujer de Getafe -no me pregunten qué es eso- ha concedido el Premio 8 de marzo, que supongo que conmemora el Día de la Mujer Trabajadora. Entre los candidatos en la categoría nacional figuraba la madre de Sandra Palo, una luchadora por la memoria de su hija, pero el premio se lo han dado a la Clínica abortista Dator. Si no fuera patético, sería para no parar de reír. Lo dicho: día negro para los derechos humanos.

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