Antonio Casado – La herencia, como excusa.


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

Se aproxima el tijeretazo de Semana Santa, que se sumará al de Nochevieja. Y, ojo, que no nos desoriente la «soberana» decisión de plantarle cara a Bruselas con ese fallido 5,8 por ciento de déficit público para el año en curso. El episodio nos va a traer una suplementaria e inesperada vuelta de tuerca. La diferencia entre gastos e ingresos ha de acortarse en 5.000 millones de euros más, como resultado de haber tenido que asumir la decisión «soberana» de dar marcha atrás. Así es: desde el 5,8 fijado por Rajoy al 5,3 impuesto por Bruselas.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, lo ha expresado con mucha claridad: «El nuevo recorte será intenso y doloroso». Con el recurrente añadido que ustedes pueden imaginar: por culpa de la mala gestión del Gobierno anterior. Es decir, por enésima vez el recurso a la herencia recibida, que ya sirvió para animar el debate parlamentario del miércoles pasado, cuando el presidente del Gobierno explicó en el Congreso el tira y afloja entre la Unión Europea y el Gobierno de España en relación al umbral de déficit público con el que nuestra economía ha de cerrar el ejercicio de 2012 (5,3 por ciento) y el de 2013 (3).

Si echamos un vistazo a las negativas previsiones de crecimiento para esos dos años, los mencionados objetivos de déficit son precursores de más recortes y más ingresos en el sector público. Era lógico que sus señorías tratasen de que Mariano Rajoy, además de explicar la trastienda de lo ocurrido en el último Consejo Europeo, explicase también de dónde piensa recortar o qué impuestos piensa subir. No hubo forma. Todos los portavoces se lo preguntaron y todos los portavoces se quedaron con las ganas de saberlo.

En vísperas de unas elecciones territoriales y de una huelga general convocada por los sindicatos, la pretensión de los portavoces era inútil. Está claro que el Gobierno tiene escondida la guadaña hasta que pasen las elecciones asturianas y andaluzas del domingo 25 de marzo. Y está claro que, en vísperas de una huelga general, lo último que se le ocurriría a Rajoy es anunciar más sacrificios, más recortes, más paro (al menos en el sector público) y más presión fiscal. Hubiera sido como atizar la hoguera del creciente malestar social. Tendrá que hacerlo, pero no antes de la huelga general del 29 de marzo.

¿Cosas de la crisis económica que afecta a Europa? Sí, pero en el discurso del Gobierno actual la alusión a la crisis siempre irá asociada a la mala gestión del Gobierno anterior. O sea, a la «herencia recibida» que es la causante, según Rajoy, de que ahora tengamos que hacer esos sacrificios. Así que el líder de los socialistas, Pérez Rubalcaba, tuvo que salir al paso para criticar el empeño del presidente en justificar sus políticas con reiteradas menciones al legado de Zapatero. «Antes de aludir a la herencia recibida, deberían ustedes meditarlo un poco más», dijo.

Probablemente, el líder del PSOE estaba pensando en que cada vez está más cerca la fecha de caducidad de esa excusa.

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