De veraneo – La pesadilla del Gobierno de Rajoy.


Es mi primer día de veraneo, aunque eso es un decir. Son solo vacaciones televisivas, que no es poco, pero lo demás sigue en marcha. Echo el último vistazo al ferro de mi libro La dignidad de la vida humana, que tiene que estar en la calle a mediados de septiembre y preparo guión y textos para un audiovisual. Visitaré algunos lugares de interés artístico, leeré algunos libros pendientes, veré varias películas, y además haré croquetas, empanadillas y mermelada de albaricoque. Pero sacaré tiempo para escribir algún artículo y poner al día mi web, que ya no sé si sigue estando en ese misterioso rincón del ciberespacio. Hay mucho que decir, poco bueno, pocas ganas y mucho desencanto. El verano pasado fue un tiempo de esperanza. Cuando el 29 de julio Zapatero anunció el adelanto electoral para el 20 N compramos cohetes y fuegos artificiales que lanzamos al cielo en una gran verbena anunciadora del fin de ciclo. Aún había que trabajar duro pero se vislumbraba la luz de la cordura. Por fin, asistíamos a la escenificación de los últimos estertores zapateriles. ¡Qué largos habían sido los últimos años! Casi ocho, que parecían toda una vida. Cuánto disparate y cuánto despilfarro. Estábamos exhaustos, pero ya estábamos a punto de despertar de la pesadilla socialista.

Y, en efecto, despertamos, pero el hada malvada seguía al acecho y el huso del cuento en manos de los mercados siguió pinchando el dedo de España, sumiéndola en otro mal sueño, otra pesadilla que esperemos que no dure cien años. En el original, el príncipe llegó al castillo abriéndose paso entre la maleza y tras darle el beso a la princesa, todo volvió a la normalidad. Ojalá que esta pesadilla no dure tanto, sobre todo, porque los príncipes de los cuentos ya no existen y además, los besos también se han devaluado y ya no son lo que eran; y los príncipes de verdad sólo cazan, esquían, inauguran cosas y posan para la foto. Igual que antes. Los príncipes hoy son los tecnócratas, lobos disfrazados de corderos, serpientes del Edén que engañan, hombres de negro. ¡Qué más da! Los de los cuentos son otra cosa.

Y hablando de príncipes, ¿quería el Rey presidir el Consejo de Ministros que aprobó las medidas más duras de la historia de la democracia? ¿Le obligaron a ello? Me parece una jugada haberle hecho aparecer como el tirano consentidor y cómplice, que chupa la sangre de los españoles más anémicos. ¿Está de acuerdo el Rey en que 300.000 personas dependientes no tengan atención en los próximos dos años. Muchos de ellos se quedarán en el camino, comidos por las escaras. Esta medida nos duele en lo más profundo del corazón. Hay otras, también sangrantes que iremos abordando en días sucesivos. Quiero decir que esta no es mi derecha; este no es mi PP; esto no es lo que yo defendí; y esto no es lo que yo voté. Siempre creí que lo de “estar en la luna” era un dicho, pero no; expresa una realidad: la del Gobierno. Señores políticos: antes de recurrir a tales indecencias e inmoralidades; antes de sangrar a trabajadores y a ahorradores, RECÓRTENSE USTEDES.

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
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(16/07/2012)
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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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