Charo Zarzalejos – Mas escucha, pero no atiende.


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

«Me he sentido escuchado» ha afirmado Alfredo Pérez Rubalcaba tras su entrevista con el Presidente de la Generalitat Artur Mas. Si algo caracteriza, en general , a los catalanes es su buena educación, el cuidado de las formas y , desde luego, Mas no es ajeno a esta característica. No engaño Rubalcaba cuando afirmó sentirse escuchado pero no hizo falta que lo dijera expresamente para, cuando menos, intuir, que Mas le agradeció su esfuerzo por propiciar el diálogo y que él no hablaba de reformas constitucionales, que el hablaba de consulta, si o si, y que es sobre la consulta sobre lo que había que hablar. Naturalmente, a Rubalcaba se le cayeron los palos del sombrajo porque a partir de esta entrevista no tiene sentido ninguna más.

El problema no es que Rajoy y Rubalcaba no coincidan en la reforma constitucional, el problema de verdad es que Artur Mas ha marcado las líneas por las que debería transcurrir el diálogo que tanto reclama. Quiere el dialogo para acordar la consulta de autodeterminación a favor de la independencia. Para nada más.
No es imaginable que a estas alturas, Mas diera un giro de 180 grados y cambiara la consulta por una reforma constitucional. No es imaginable porque ya ha recorrido demasiado camino a favor de la independencia y no es imaginable porque , aún cuando estuviera dispuesto, su pacto con ERC se lo impide. Romper con los independentistas auténticos le produce tal vértigo que él solo se ha robado a si mismo cualquier margen de maniobra.
Tiene razón el Presidente del Gobierno cuando afirma que el problema no reside en un cambio constitucional, sino que es un problema de soberanía y no hay Estado consolidado y democrático en el mundo dispuesto a ver quebrado el principio y la justificación última y primera de su existencia. ¿Aceptaría la Generalitat que alguno de los territorios que hoy conforman la comunidad autónoma catalana pretendiera dejar de formar parte de la misma?. Tengan la absoluta seguridad que no. Y dirían que no basándose ,precisamente, en el principio de soberanía que ellos defienden para Cataluña. El mismo derecho que asiste a todos los españoles para decidir como deseamos que sea España.
La visita de Rubalcaba a Artur Mas ha servido para, además de enterarnos que él y Rajoy hablan más de lo que cabía suponer, concluir, sin lugar a duda alguna, que no hay nada que hacer salvo decirles que si, que adelante con la consulta. Pero eso no va a ocurrir, de manera que de aquí a fin de año veremos como Artur Mas continúa en su camino hacía el abismo, como conoceremos la pregunta de una consulta que nunca se va a celebrar y como, previsiblemente, el Parlamento catalán saque adelante una declaración institucional de independencia. En ese momento y visto que Mas escucha pero no atiende, Rajoy y Rubalcaba, por imperativo de Estado, tendrán que volver a hablar y tomar decisiones que ¡ojalá! sean decisiones compartidas.

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