No te va a gustar – Los pilares del Estado


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

El juez Castro, que ha decidido imputar a la infanta Cristina por el «caso Noos», afirma que no cree que los pilares del Estado «se tambaleen por preguntar» a la hija del rey en sede judicial. Tiene razón: se tambalearían si, considerada por el magistrado instructor merecedora de imputación, se salvase de la incómoda llamada por ser ella quien es, como parece que en algún momento pretendió la Fiscalía. Y yo creo, a la vista del auto judicial, que no queda otro remedio que llamar a la esposa de Iñaki Urdangarín para que aclare cuantos puntos oscuros quedan en este lamentable proceso, que no son pocos.
Temo que lo peor es que los pilares del Estado se están tambaleando de todas las maneras. Qué duda cabe de que la principal institución de la nación, que es la Corona, vive sus peores momentos en casi cuatro décadas, y que la decadencia física del Rey, a quien personalmente llamo el buen Rey Juan Carlos, es un hecho. Pero no hablo solamente de la institución monárquica y de la necesidad de un replanteamiento a fondo de la marcha de la misma -lo digo como monárquico convencido que siempre me he proclamado-. Hablo de muchas más cosas.
Por ejemplo, no le quepa a usted duda de que los pilares del Estado se tambalean cuando un juez ordena registrar de arriba abajo la sede del partido que gobierna una nación. No porque la decisión del juez los haga temblar, sino que lo que debilita al estado es que el magistrado tenga que enviar a la policía judicial a esa sede y aquí no se mueva una hoja. Inútil pensar que la cosa quedará en el olvido, como tantas otras han quedado: siempre permanece un sustrato, que abona la desconfianza de los ciudadanos hacia sus representantes -¿qué otra cosa es el estremecimiento de los pilares del Estado?-, máxime cuando ven que la falta de iniciativa oficial se extiende a las amenazas a la integridad territorial.
No, una Infanta, y menos aún su marido, no es un pilar del Estado. Pero toda la debacle moral y de ideas con la que ha amanecido este 2014 sí que puede horadar los fundamentos de un gran país que tiene que seguir sintiendo tal grandeza. Que un juez de provincias pueda imputar a una hija del Rey, que un juez discreto pueda ordenar el registro de la imponente sede de la formación gobernante, me parece que son datos que solo pueden fortalecer la seguridad jurídica y, por tanto, el Estado de Derecho. Los pilares pueden, confío, salvarse.

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