Manuel del Rosal: «Pedro Sánchez “El predicador”»

Manuel del Rosal: "Pedro Sánchez “El predicador”"

Prefiero para mi patria la labor de cien hombres de mediano talento, pero honrados y tenaces, que la aparición de ese mesías que no es tal, sino un odre lleno de ambición y codicia” Miguel de Unamuno

Este sábado será uno más en el que el predicador Pedro Sánchez, desde el púlpito de TVE, nos endilgará el sermón semanal. No es un sermón religioso, es un sermón para mayor gloria suya y de su gobierno. Es un sermón dogmático en el que, no solo nos insta, sino que nos exige que acatemos sus dogmas como dogmas de fe, no en vano vienen dictados por él, paradigma de la mentira y la falsedad. Es también un sermón ascético, pues Pedro, nos indica las prácticas que debemos llevar a cabo para sobrellevar esta pandemia y, al final, vencerla. Con gestos medidos de predicador religioso, con cara arcangélica, con mirada inocente nos dice como debemos ser y como debemos actuar en estos días de castigo bíblico; y nos advierte que, si no procedemos según sus dogmas, recibiremos el castigo y seremos los responsables de lo que suceda porque, como debemos comprender, él ha procedido de forma honesta, honrada y eficaz desde el minuto uno de esta peste y somos nosotros, pecadores irredentos, los que, saltándonos las normas, causamos los estragos que todos estamos viendo. La falta de mascarillas o su inutilidad y demás material sanitario, la falta de test o ser inservibles, la propaganda mediática y no la eficacia, la mentira y manipulación continuada; son causadas por nuestra irresponsabilidad, no por su nefasta gestión y la de su equipo de expertos en la sombra. Y así cada sábado nos avisa con sus dogmas y nos amenaza con una nueva prórroga como predicador que se dirige a sus fieles advirtiéndoles de los castigos que sufrirán si no creen en él, si no siguen su doctrina. El, por supuesto, está libre de pecado y no tiene por que entonar el “Yo pecador” y darse golpes de pecho. El predicador es él y, como tal, está libre de pecado, aunque, al igual que muchos predicadores que predican contra la lujuria, se están beneficiando a toda mujer que entra en sus redes, él está beneficiándose políticamente del confinamiento a que nos somete, de la ruina económica a que nos vamos a ver abocados y del desastre sanitario que ya es un hecho.

El sermón sabatino de Pedro está precedido de las comparecencias diarias de Illa y Simón para hacer la contabilidad – en eso se han convertido sus ruedas de prensa – de los afectados por el coronavirus, contabilidad que, mucho nos tememos, sea una contabilidad B. Hemos llegado a que esta pandemia se vea por parte de los responsables del gobierno, como un recuento de afectados, ingresados y muertos anónimos a los que sus familiares ni siquiera pueden ver. Entre todos suman miles de personas, no de números fríos. Los ciudadanos nunca deberemos recordar esta pandemia y su nefasta gestión por “el predicador” y su gabinete en la sombra, como una contabilidad porque estaríamos emulando a Stalin cuando dijo: “Un muerto es una desgracia, un millón de muertos es una estadística”

Pedro Sánchez, “el predicador” volverá este sábado a echarnos el sermón por nuestros pecados sin mencionar ni un solo segundo que él es el mayor culpable de todo lo que está pasando. Sus gestos, su cara, sus manos se volverán una vez más arcangélicos ante las cámaras de TVE para hacer creer a los ciudadanos que él es el mesías. Pues bien, yo prefiero cien ciudadanos del común honestos y honrados de mediano talento a ese mesías mediático de luces, focos y bambalinas que predica lo que no practica.

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