OPINIÓN

Victor Entrialgo De Castro: «Ya sólo queda uno»

Victor Entrialgo De Castro: "Ya sólo queda uno"

De los dos que han armado todo esto, ya sólo queda una patada en el culo.

El caos del inminente levantamiento del estado de alarma no es casual. Está diseñado por «El Escondido», que sigue sin salir a explicarse.

El «Escondido» busca el caos que propicie un revolcón autonómico, como primero lo intentó sin éxito con Illa en Cataluña, y luego en Murcia y Castilla y León.

Madrid ha dado al corrumpete  parapoco Iglesias una patada en el culo que deseaba media España y aunque este «partisano» invencionero puede que sea más peligroso fuera que dentro, de momento todo lo que sea limpieza, es un alivio.

Junto a los beneficios que ha traído la era de las tecnologías han llegado múltiples consecuencias dañosas. Entre ellas la urgencia y la impaciencia. La supresión de un asignatura fundamental de todo pueblo civilizado, saber esperar. Todo el mundo lo quiere todo para ya. Con la ansiedad, el nerviosismo, la impaciencia y los malos modos. La pérdida de las formas.

Los revolucionarios desprecian las formas por inútiles. Se equivocan. Los ingleses lo saben bien. Las formas son el santo y seña de la civilización. Y la espera, un ejercicio indispensable en la formación del carácter.

Por eso los que venden el paraiso para hoy, en realidad lo buscan sólo para sí, como acaba de demostrar el mercachifle que se acaba de ir.

Lo mismo sucede con el okupa de la Moncloa que, lejos de tener presente los intereses generales, no conoce otro interés que el suyo. El problema de estos personajes, aparte del daño político de su ideología doctrinaria, es que causan un daño social incalculable.

Porque no siendo su objeto otro que el interés propio que proviene de su narcisismo primario y secundario, para conseguirlo se han «valido» de no importa que monstruos o enemigos de la Nación.

Por eso comprobaremos adonde va a parar finalmente el culo del jíbaro al salir de la puerta giratoria, después de la patada que le ha dado Madrid en nombre de la Nación.

A buen seguro que a socavar la Monarquia y otras instituciones fundamento de nuestro Estado constitucional. Por eso es preciso seguir ejercitándose para que la segunda patada consiga poner al «Escondido» y responsable principal  suficientemente lejos.

Este par de ellos, que tendrán un mismo destino, el oprobio, no son políticos controvertidos, de los que tienen partidarios y detractores.

Ellos generan fundamentalmente animadversión y se nutren, exclusivamente, del apoyo ideológico o mediático, pues ni siquiera se detienen a buscar el respaldo personal. Porque ese,- pese a su narcisismo desbocado-, saben que lo tienen perdido.

Ya sólo queda uno.

 

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