Ojos para ver; para oír, oídos; olfato
Para oler; paladar para el gusto; y para el tacto,
Manos y pies: para cada función, su aparato,
Añadiendo que, para tocar, son dos: ¡exacto!;
Con uno o varios a la vez, pasamos el rato
Que nos toca vivir en este mundo; es un pacto
Con la naturaleza, que la fe y la ciencia
No se ponen de acuerdo en explicarlo: ¡paciencia!;
Pero, además, existe el Sexto Sentido,
Que pudiera ser que su aparato fuera el seso,
Pero lo cierto es que no es bien conocido;
Lo que se sabe es que llega, y con exceso,
Más allá de donde el seso siente su latido;
Actúa a veces como un perro sabueso,
Y en alguna ocasión, como un pájaro herido;
Tampoco la fe y la ciencia se ponen de acuerdo
Si en el alma es un halcón, o en el cuerpo, un cerdo;
En lo que no hay duda alguna es que esta vida,
Sin algún sentido corporal es acogida
Con resignación, como flor en secano nacida;
Pero sin el sexto sentido, -vela encendida
Que alumbra la noche de esa gente sin brida,
Que vive de la Política-, la tienen jodida;
Si la gente de bien celebra su bienvenida,
Los Políticos … ¡más lamentan su despedida!.

