PEDROJOTA RAMÍREZ

«¿Quiénes sino Rajoy y Dolores de las Mentiras deben asumir hoy sus responsabilidades en el PP?»

"¿Quiénes sino Rajoy y Dolores de las Mentiras deben asumir hoy sus responsabilidades en el PP?"
Pedrojota Ramírez. PD

El error de Aznar fue que no extendió su regeneracionismo a la financiación o la democracia interna

Este domingo 26 octubre 2014 Pedrojota Ramírez titula De lagartos vil morada su Carta de un arponero ingenuo en El Mundo.

Si Aznar tuviera un cargo público yo pediría hoy su dimisión por su doble responsabilidad in eligendo e in vigilando, acrecentada por el hecho de que el gran protagonista de los desmanes en Caja Madrid haya sido un mediocre sinvergüenza que jamás hubiera llegado al puesto de no ser por su amistad. Su apoyo a Blesa para presidir la entidad revela un grave error de juicio que no fue paliado por ningún tipo de supervisión a pesar de que enseguida surgieron síntomas, fácilmente detectables en una relación de matrimonios, de cuan urgentes eran las ínfulas del mamarracho.

Añade:

Claro que el PP «debe asumir responsabilidades», amigos, pero ¿a quién atañen hoy sino a Mariano Rajoy y María Dolores de las Mentiras? El movimiento «incontrolable» se demuestra andando, o sea poniéndoles nombres y apellidos a los brindis al sol. Bien tonto sería por cierto Pedro Sánchez si ahora que él empieza de nuevo con gente limpia, empezando por mi paisano Luena, se dejara llevar al huerto del «pacto anticorrupción» con los lagartos.

Y concluye:

Dejémoslo por hoy aquí. Es una lástima que su falta de audacia en el ámbito en que era más necesaria -el de las reglas del juego- esté pasando hoy factura a Aznar y ello ayude a la prensa gubernamental a sofocar bajo la almohada del ninguneo mensajes tan lúcidos como los que, advirtiendo que «la libertad sólo puede existir dentro de la Nación», equiparando populismo y nacionalismo, describiendo Cataluña como «paisaje de ruptura y frustración» y rechazando «el órdago como base de diálogo» trenzaron el otro día su discurso. El sabrá hasta qué punto le honra mantener la presidencia de honor de un partido que, en buena medida por su culpa, sirve de guarida a conductas tan poco honorables, cuando eso le deja sin apenas margen para impulsar la rebeldía del patriotismo constitucional entre los jóvenes -esa debería ser la prioridad de nuestra generación- dando la sensación de que «las torres que desprecio al aire fueron/ a su gran pesadumbre se rindieron».

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