Este 15 de enero de 2015, escribe Isabel San Sebastián en ABC una columna titulada ‘España S.A.‘ en la que arranca diciendo:
Al presidente del Gobierno Sus Majestades de Oriente le han traído oro en forma de petróleo barato, incienso con el descenso de la prima de riesgo y mirra plasmada en una izquierda dividida por la irrupción de Podemos, que deja fuera de juego a su gran adversario histórico. Tres valiosos regalos que habrían sido inconcebibles hace apenas un año, debidos en cierto modo a una buena gestión económica innegable, pero también a esa suerte o «baraka» que acompaña a todo inquilino de La Moncloa… hasta que decide abandonarle.
Añade que:
Ocurre que España no es una sociedad anónima y el español de a pie, el ciudadano normal, tiene otras preocupaciones aparte de las inherentes a llegar a fin de mes.
Y concluye que:
Nos preocupa y escandaliza una Administración aquejada de obesidad, a la que apenas se ha privado de unas chocolatinas. Nos preocupa que la palabra dada carezca de valor y la mentira se imponga como herramienta política. Nos preocupa España, esa gran Nación que se diluye.

