Carlos Carnicero

Andalucía, una encuesta de verdad.

Andalucía es una foto fija que asegura que la derecha no ganará en mucho tiempo. Hay algo que no se entiende de Andalucía. Con todos los defectos, algunos propios de un sistema clientelar, ha conseguido el milagro de transformar una sociedad eminentemente rural controlando el trasvase, la emigración, del campo a la ciudad. El punto de partida cuando comenzó la transición era muy deficitario de otras regiones de España, adobado por una densidad de población que era ventaja e inconveniente para la modernización.

Históricamente fue tierra de huida. Los andaluces tenían que irse a Cataluña, al País Vasco, a Suiza y Alemania. No había ni trabajo ni futuro. No había empresarios emprendedores por razón de que la oligarquía andaluza era parasitaria del campo, le sacaba la sangre a la tierra y a los braceros y los beneficios los invertía fuera de la región. Hay una memoria histórica del capataz a caballo, al amanecer, en la plaza de los pueblos, señalando a los braceros para designar a los elegidos para una peonada.

La modernización ha sido un proceso lento y complicado. Y todavía no se vislumbra una transformación en la clase empresarial andaluza que le permita un modelo de crecimiento que la homologue con las nacionalidades más pujantes de España.

El PSOE fue superado por el PP en las últimas elecciones autonómicas, pero sin que la derecha fuera capaz de aglutinar una mayoría de Gobierno. El próximo domingo, Susana Díaz se enfrenta por primera vez a las urnas. Su estadía en el Palacio de San Telmo fue producto de un acto de investidura una vez que el presidente Griñán abandonara el cargo, para despejar las responsabilidades políticas inherentes al escándalo de los ERES.

Aún cuando el PSOE obtenga menos votos que en los anteriores comicios, según pronostican las encuestas, volverá a ganar en la comunidad autónoma y tendrá que buscar pactos que den estabilidad al gobierno.

El cuadro final de las elecciones del próximo domingo está abierto. Los pronósticos determinan la presencia de por lo menos cuatro partidos con representación parlamentaria. Podemos y Ciutadans obtendrán plaza en el parlamento.

Después de más de seis meses de encuestas electorales que auguran el cambio profundo del mapa político español, las elecciones de Andalucía serán la encuesta definitiva que permitirá establecer vaticinios más precisos sobre un año electoral en el que se celebrarán elecciones autonómicas y municipales, autonómicas catalanas y finalmente generales.

La eclosión de Podemos en las últimas elecciones europeas ha generado una expectación enorme sobre esta formación. Las encuestas le sitúan concienzudamente al alza. Hasta determinar que puede ser la primera fuerza política a costa, fundamentalmente, del PSOE e Izquierda Unida. Los resultados que obtenga Podemos en Andalucía nos facilitarán la lectura de futuro próximo de esta agrupación.

Ciutadans fagocitará una parte importante de UPyD y le dará un buen mordisco al PP, cuya torpeza en el intento de descrédito de Albert Rivera, se ha convertido en boomerang contra él mismo. Rafael Hernando, un político con vocación de ocurrente y gracioso sin cualidades para ello, le ha facilitado cheques en blanco al partido de Rivera.

También hay que estar pendiente del resultado del PSOE. Ganar, y ganar bien, permitiría al PSOE colocarse de nuevo en el visor electoral de toda España. Podría ser el punto de inflexión del PSOE de Zapatero y Rubalcaba en su declive y estancamiento. Y, paradójicamente, una victoria holgada de Susana Díaz sería un balón de oxígeno para el aspirante Pedro Sánchez que ha sufrido ataques insólitos dentro de su partido.

Para Rajoy también es importante el volumen de la derrota de su partido en Andalucía. Un mal resultado sería un mal pronóstico para las inmediatas elecciones municipales y autonómicas, donde el PP se juega la hegemonía electoral.

La noche del próximo domingo convida a permanecer atentos al recuento de Andalucía porque será la primera encuesta creíble del mapa político español.

Retales.

1.- Zapatero no se resigna a quedarse quieto. Y cada vez que se mueve convoca la actualización del rechazo que genera en la opinión pública. No tengo noticias precisas de en qué andan metidos el expresidente de Gobierno y sus viudas. Me refiero a los barrosidos, esa pléyade de colaboradores que se hicieron ricos a la sombra de Zapatero y que ahora intentarán utilizar las influencias del expresidente para expandir sus negocios. Me voy a poner a investigar en qué andan Miguel Barroso y sus mariachis.

2.- El PSC se hunde y no se cansa de cavar. El socialismo catalán no toca fondo. Ha conseguido el dudoso mérito de pasar de ser la primera fuerza en Cataluña en elecciones generales a la irrelevancia política. Y no se vislumbra ningún proceso de renovación o refundación. Con el independentismo en descenso, la eclosión previsible de Podemos y Ciutadans asegura cuarta plaza en el hit parade catalán. El PP y el PSC van a contar poco en el futuro.

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