Santiago López Castillo

Miserable o H. P.

Miserable o H. P.
Santiago López Castillo. PD

En público se le ha llamado «miserable» pero en privado, de todo. No hay adjetivos para calificarle. Este ser abyecto, canalla (véase la RAE) debería ir sin remisión a galeras. Además de traidor, rebelde, prevaricador, cobarde, etc., es un ser indigno, falsario, que mancilla a la nación más antigua de Europa, se caga en ella, pero vive de ella. Es un ex president -dígase presidente- rodeado de estómagos agradecidos, entiéndase ex consellers -en cristiano consejeros- que le ha echado un pulso al Gobierno de España y ha puesto a caldo a nuestro país, él y los suyos, que por los medios europeos somos poco menos que la escoria de Zimbaue.

– Valiente pájaro.
– ¿No habrá cogido una pájara como los ciclistas…?
– No puedo planteármelo. Es un ser indigno. Trincón. Que de la hipotética valentía ha pasado a cagarse por las patas abajo. Él y sus cuates apestan. Los pájaros locos, gran película de Hitchcok, revolotean como las gaviotas y sobreviven a picotazos. Y los que denuncian a España por antidemocrática quieren confiarse a las próximas elecciones autonómicas para salir elegidos. Joder, qué morro. Puigdemont, recordamos, llegó a la barretina del cargo por cesión de la poltrona que ostentaba Arthur Mas; vamos, que todo queda en casa. Ya ven.

Y su coequipier Marta Rovira -de los Carod Rovira de toda la vida- afirma que Rajoy iba a mandar al ejército contra los independentistas advirtiendo que dejarían muertos por el camino. No, bonita, es un decir; se cree el ladrón que todos son de su condición.

– ¿Y qué ha hecho el Gobierno?
– Pues seguramente mandar un oficio a la Fiscalía, que estaba de luto.

Basta ya de cobardías. Los locos catalanes han montado la que han montado, y siguen montando, a sabiendas de que tenemos un Estado genuflexo, débil, inane. Solo los que han pasado por la cárcel saben que en España la justicia -aunque preñada de garantismo- existe. Pero mucho me temo que si este triste episodio se supera, los necios soberanistas saldrán de las prisiones como ratas. Encima, la sebosa locutorcilla de comunión diaria, y de apellido impronunciable, continúa sacándose su carné de progre y no cesa con lo de «la dictadura del franquismo» y propalando el régimen de Franco, que era muy malo, y el que acudía a una manifestación se le encarcelaba. Ella, la pobre, que no había nacido. Pero es lo que se lleva, como la sectaria Julia Otero o la advenediza Isabel Gemio, que poco menos se define de intelectual. Joderrr, qué tía.

Ah, y la roja Marta Rovira tuvo un abuelo franquista. Joder, qué miedo. Son los marxistas de la hoz y el martíni. Los que se cagaron en el general y todos tienen carrera.

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