No deja de ser estrambótico que, en este país de opereta en el que se ha convertido España, constituya un delito el contar chistes racistas, mientras que -paradójicamente y al mismo tiempo- se haya estado financiando, presuntamente con fondos públicos, el ´guerra-civilismo´, resucitando al fantasma de la dos Españas, transmitiendo ofidiamente a las nuevas generaciones, todo el odio y rencor que llevaron a nuestros abuelos a manchar sus manos de sangre hermana, en el episodio fratricida más triste y sanguinario de la Historia de España.
El daño ya está hecho y la cosecha plantada. Los racimos de las uvas de la ira van creciendo impunemente, sin que el sembrador pague nada, mientras a ti posiblemente te denunciaran por ´delito de odio´, por no aplaudir con las orejas, cuando ves pasar al sátrapa.

