Lo del PP es para hacérselo mirar por un especialista, pero no sé cual. No sé cómo se corrige un error estratégico contumaz de gurús y sondólogos durante siete años de búsqueda de pactos de investidura con el PSOE, que llegaron al T. Constitucional, al vergonzante de Pons y Bolaños con Rynders con el CGPJ, sin apoyar la elección por los propios jueces, al 90% de votaciones conjuntas en Bruselas, o al obsceno reparto de RTVE el mismo día de la Dana, por poner tan sólo unos ejemplos.
Siete años sin querer reconocer quien era el personaje mefistofélico que tenían enfrente, despreciando a Vox sin intentar atraerlo y negándose a ver lo que venía. Eso es lo primero que tienen que reconocer. Siete años de estrategias equivocadas para ver cómo hemos llegado hasta aquí.
La cosa empezó con Rajoy invitando a irse en el congreso a la búlgara de Valencia a liberales, democristianos, conservadores etc. dejando un golpe de Estado separatista en las manos sobradas e incompetentes de Soraya y Cospedal. Eso enseñó que en situaciones políticas dificiles, usando los medios, se atribuyen a individuos, competencias que en absoluto tienen pero que se pretenden y representan, como cuando el golpe catalán se creía que entre Soraya y Rajoy tenían aquello todo resuelto con su estrategia de no hacer nada. Despues de aquel ridículo histórico de Soraya con el 155 y aquel despacho en el cuarto de la limpieza en la Generalitat, se vió comprometida incluso su moral, al terminar el episodio trabajando para un conocido despacho de Barcelona.
Despues vino Casado y otro sobrado campeón escupeaceitunas conspirando contra Ayuso, episodios nefastos, y engañados una y mil veces por el PSOE. Lo mismo sucede ahora con los contumaces errores de González Pons en su exilio y conexiones con Von der Leyen, y un partido sin criterios que se viste a menudo a la última cuando ya no tiene edad, votando con los socialistas, verdes y comunistas en el Parlamento Europeo un informe que demanda que se reconozca como «mujeres» a los hombres «trans» y niega que solo las mujeres pueden quedar embarazadas, un delirante documento ideológico izquierdista que el Partido Popular ha hecho suyo.
Este ha sido el camino erróneo del Pp para llegar hasta Extremadura y Aragón que han venido a refrendar lo que la «sobrada y sobrante» Guardiola lleva mucho tiempo obstaculizando, o sea lo que lleva diciendo Vox desde hace 10 años y el Pp evitando reconocer. Eso también es responsabilidad.
A esa partitocracia que no ha sido elegida por el pueblo, sino por los aparatos que controlan en cada momento los partidos atribuimos habitualmente unas aptitudes y competencias, no digamos moral, que por lo general no tienen. A eso contribuyen los nodos televisivos, como el de Vallés, que en una televisión de partido repite noche tras noche el término ultraderecha con intención, pero sin aclaración de lo que se pretende definir con ese término.
En resumen, causa asombro cómo el Pp sigue creando comisiones para nada, salvo cobrar dietas, y sigue entrando a todos los trapos y estrategias de los invencioneros de Sanchez que repiten como cacatúas sus «esbirros» mordiendo el anzuelo, atrapados una y otra vez en «todos» los relatos y debates fabricados en la cocina de inducción de Moncloa, la de Rubio y Salazar.
Por todo esto muchas veces da la impresión de que el Pp va tarde y con el paso cambiado, con tantos anzuelos para distraernos de lo único importante, es decir:
Sanchez, su mujer, los rescates y por qué puso precisamente a la gente del puticlub, los mismos del petróleo y lingotes del aeropuerto, al frente de todas las infraestructuras de España. Y de paso responder si, habiendo recibido el primero a Soros tras ser proclamado Presidente, es creible que alguien, aún enfermo y tragando lo que ha tragado sin dimitir, pueda estar caminando sólo, con esa chulería y sin apoyos internacionales, absolutamente sólo, sin siquiera Thelma y Louise, hacia el abismo.
