La dirección del partido catalán reconoce que «todavía» no se ha hecho «realidad la república catalana» que tienen como objetivo
CRECEN las pruebas de que la facción separatista mantiene discursos divergentes según hable internamente o lo haga para la opinión pública o sus seguidores, traducción inmediata de la impostura y artificialidad de los supuestos argumentos que maneja para justificar su segregación de España.
Después de que se desvelara aquel reconocimiento de Carles Puigdemont, vía mensaje telefónico, de que el soberanismo había perdido y la aventura no tenía más recorrido, ABC informa este 8 de mayo de 2018 del contenido del documento político que ERC debate internamente, en el que se admite la imposibilidad de la vía unilateral puesta en marcha por los cabecillas del «procés».
Sabedores del cortocircuito de la que oficialmente es la hoja de ruta que se ha vendido a los catalanes (referéndum sí o sí, independencia sí o sí), los republicanos prefieren insistir en el control de la educación y los medios de comunicación, pues son conscientes de que se trata de los dos pilares fundamentales elegidos para levantar esa fantasmagórica república.
No es nada nuevo: Jordi Pujol, padre putativo del «procés», se afanó durante su prolongado mandato en que así fuera, con un control exhaustivo de la escuela y de la propaganda al entender que la primera modela las cabezas y la segunda crea supuestos estados de opinión
. Que en Cataluña se haya llegado a este punto es fruto de ese aguacero sectario y etnicista que ha venido inundando la educación y los medios públicos bajo el control de la Generalitat.
Quedan dos semanas para que concluya el plazo para investir a un presidente y, paso a paso, documento a documento, los promotores del «procés» saben que caminan por una vía muerta, llevando consigo cautivos a los catalanes, principales perjudicados de este gigantesco engaño masivo que los separatistas solo reconocen en voz baja, pero que ya es un clamor.
