Está la cosa que arde.
Y da la sensación de que nada les afecta. Que las pugnas internas, la defenestración y las broncas le importan un comino a un electorado, que clama por un golpe en la mesa y un giro radical.
Y ve a Santiago Abascal como el hombre que puede provocarlo.
VOX ha logrado un hito político sin precedentes en la actual legislatura: ha superado al PSOE como segunda fuerza política en parte del territorio nacional.
Los últimos datos revelan que la formación liderada por Abascal ya se sitúa como segunda fuerza en Almería, Málaga, Murcia y Alicante, provincias que forman parte del sureste peninsular y que tradicionalmente han sido bastiones del socialismo. Este cambio de roles pone de manifiesto una transformación profunda en el comportamiento electoral de los españoles, donde el descontento social busca nuevas vías de expresión.
La cercanía de VOX al PSOE no se limita al sureste. Las encuestas apuntan a que la brecha entre ambas formaciones se reduce notablemente en Granada, Cádiz, Baleares, así como en provincias de Castilla y León y Castilla-La Mancha.
En casi todas estas áreas, Vox está a punto de conseguir escaños, consolidando una presencia territorial que hace apenas dos años parecía un sueño lejano. Incluso en Madrid, donde su implantación ha sido más débil, surge la posibilidad de que Se Acabó la Fiesta logre representación parlamentaria. Esta expansión no es un fenómeno aislado; representa una dinámica nacional que recorre el país de norte a sur.
El análisis de Gómez Yáñez y la reconfiguración del mapa
Un exhaustivo análisis llevado a cabo por José Antonio Gómez Yáñez en The Objective ha puesto al descubierto las claves del futuro político español.
El estudio señala que la fragmentación de Sumar se presenta como un factor crucial en el escenario político actual, ya que su declive podría impedir la repetición de la actual mayoría de investidura. Esta circunstancia beneficiaría directamente a PP y Vox, quienes según los datos analizados podrían alcanzar una mayoría parlamentaria que oscilaría entre 185 y 190 escaños. Además, el análisis destaca cómo los ciudadanos consideran la política como el principal problema del país, con un 33,6% identificándola como su mayor preocupación.
Respecto a las transferencias de voto, el estudio revela que el PP está perdiendo parte de su electorado hacia VOX, mientras que la descomposición de Sumar ha favorecido al PSOE, que ha conseguido atraer a un 15% de sus antiguos votantes. Sin embargo, este trasvase no sería suficiente para mantener la mayoría actual de la izquierda, ya que la caída de Sumar en escaños es considerable.
El panorama político muestra una gran estabilidad en el eje izquierda-derecha; pocos votantes están dispuestos a cambiar su bloque político, aunque dentro de cada uno hay una notable circulación de votos entre distintos partidos.
ENCUESTAS ANDALUZAS
Los últimos sondeos publicados el 28 de febrero, coincidiendo con el Día de Andalucía, dibujan un panorama electoral favorable al PP de Juanma Moreno en las próximas autonómicas andaluzas, aunque con la mayoría absoluta en el aire y un PSOE en caída libre hacia su peor resultado histórico, mientras Vox acelera y acecha el segundo puesto.
En el sondeo de Sigma Dos para El Mundo, el PP se impone con claridad: 40,4% de los votos y una proyección de 53 a 55 escaños. Esto le permitiría rozar o alcanzar por los pelos la mayoría absoluta (fijada en 55 diputados), pero con una pérdida de tres a cinco escaños respecto a los 58 obtenidos en 2022.
Por su parte, el PSOE-A de María Jesús Montero sufriría un duro revés: apenas 20,8% de apoyo y entre 24 y 27 parlamentarios, muy por debajo de los 30 actuales. Vox, en cambio, experimenta un notable ascenso hasta el 18% y 20-21 escaños (frente a los 14 de ahora), colocándose muy cerca de los socialistas y amenazando con disputarles la segunda posición.
A la izquierda del PSOE, Por Andalucía obtendría un 9,2% y entre 5 y 7 diputados (ligera mejora o mantenimiento respecto a los 5 actuales), mientras Adelante Andalucía, bajo el liderazgo de José Ignacio García, duplicaría representación: del 2 al 4, con un 6,9% de voto.
La encuesta de Gesop para el grupo Prensa Ibérica ofrece un escenario algo más ajustado para el bloque popular. El PP seguiría como primera fuerza con 38,5% y 50-53 escaños —lo que implicaría cinco a ocho diputados menos que en 2022— y descartaría la mayoría absoluta, dejando a Moreno dependiente de pactos.
En este sondeo, PSOE y Vox empatan en el 20% de los sufragios y en una horquilla similar de 23-27 escaños cada uno, aunque los socialistas conservarían el segundo puesto por estrecho margen pese a perder 3,8 puntos y varios parlamentarios. Por Andalucía se movería entre 4 y 5 diputados con 6,2%, y Adelante Andalucía podría repetir los 2 o llegar a 4 con 5,5%.
En paralelo, destaca la declaración de Antonio Maíllo, quien se ha autodescartado como posible líder de una gran alianza de izquierdas a nivel estatal: «Estoy en Andalucía», enfatizando su foco en el escenario autonómico.
Estos barómetros, a pocos meses de las urnas previstas para junio, reflejan un PP dominante pero sin blindaje absoluto, un PSOE en horas bajas y un Vox en plena expansión que complica el tablero postelectoral en la comunidad.
Castilla y León: el laboratorio electoral
Las encuestas en Castilla y León cobran especial relevancia con el inicio oficial de la campaña que culminará con las elecciones autonómicas el 15 de febrero.
Los sondeos indican que VOX se aproxima mucho al PSOE en varias provincias castellanas, replicando patrones observados en otras regiones.
El PP experimentará un ligero retroceso, perdiendo algún escaño, mientras que el PSOE también sufrirá alguna caída, aunque su situación ya es bastante precaria allí.
Se espera que VOX crezca, aunque no será algo espectacular; recuerda su paso errático por el gobierno regional en legislaturas anteriores.
Es probable que se repita un escenario donde el PP necesitará invitar a Vox a acceder al Gobierno; precisamente lo que espera hacer Sánchez. Por otro lado, también espera estas negociaciones Abascal, quien sabe que tiene margen para jugar sus cartas.
Las negociaciones serán largas y tensas. Es evidente que Vox está en ascenso y podría permitirse agotar los plazos e incluso plantearse repetir elecciones si fuera necesario. Esta dinámica negociadora se ha convertido ya en una norma habitual en las comunidades autónomas, donde las cuentas parlamentarias obligan a pactos incómodos entre formaciones con grandes diferencias ideológicas.
El contexto nacional y el clima político
Más allá de las encuestas hay un palpable clima de fin de época que ayuda a entender este comportamiento electoral.
Existe una conciencia generalizada sobre el deterioro de los servicios públicos e infraestructuras. La sociedad está cansada ante una avalancha de casos relacionados con corrupción y acoso sexual y laboral dentro de las Administraciones sin ninguna acción efectiva por parte de los partidos.
A esto se suma una sensación creciente sobre cómo España parece alejarse cada vez más de los centros decisionales europeos y atlánticos; incluso resurgen discursos aislacionistas propios de décadas pasadas.
Durante diez meses consecutivos, VOX ha mantenido una tendencia ascendente en las encuestas, mientras que el PSOE continúa su descenso. La distancia entre ambas formaciones es mínima: solo 8,3 puntos porcentuales separan sus apoyos actuales. Actualmente, se estima que Vox aglutinaría un 17,8% del apoyo popular, seis décimas más respecto al mes anterior y 5,4 puntos por encima del resultado obtenido en las urnas durante 2023. Si votara el mismo número de ciudadanos que entonces, los seguidores de Abascal reunirían alrededor de 4,39 millones de papeletas frente a poco más de 3 millones conseguidas hace dos años y medio.
La proyección para febrero muestra pocos cambios respecto a enero; sin embargo, VOX se acerca a los 70 escaños. Es significativo también el descenso gradual del partido Junts, quien parece no saber cómo manejar su relación con Aliança Catalana. Con este panorama ante sus ojos, Sánchez necesita tiempo, ya sea para esperar lo inesperado o para activar algún tipo «nuevo discurso» capaz de captar apoyos desde la izquierda apelando a emociones contra la derecha globalizada. Su objetivo son los antiguos votantes del PSOE y Sumar: debe trabajar para movilizarlos cuando lleguen las elecciones generales.
La estimación apunta a una posible abstención superior al 35%, lo cual podría ser determinante para los resultados electorales; esto podría beneficiar especialmente a formaciones como Vox, cuyos seguidores parecen estar más movilizados y decididos.
