Caso Arandina
He leído varios artículos, escritos por prestigiosos juristas de ambos sexos, sobre el Caso Arandina. El resultado es desolador, porque lo que está en juego no es la suerte de unos chicos, sino la justicia misma. O sea, la democracia. Este texto, que a la ministra Dolores seguramente no le causa ninguna preocupación, pero a los españoles normales sí que debería inquietarles: «He estado más de diez trienios en las cárceles tratando con todo tipo de delincuentes y he conocido distintas condenas para el mismo delito o muy parecido, dependiendo la mayoría de las veces del abogado defensor, la acusación ...