La España oficial se divide en Edipos y Electras

Feijóo: «Nosotros queremos a papá y a mamá; queremos a Galicia y a España»

¿Existen ya españoles que no quieren ni a papá, ni a mamá, ni a la madrasta Europa?

Feijóo: "Nosotros queremos a papá y a mamá; queremos a Galicia y a España"
Alberto Núñez Feijóo en Buenos Aires. PP de Galicia

Alberto Núñez Fejóo le ha confesado a los gallegos de Buenos Aires que quiere igual a Papá que a Mamá. No se lo había preguntado nadie de los presentes, pero quiso dejar bien claro ante sus paisanos de la diáspora su absoluta equidad filial hacia Papá Estado y hacia Mamá Comunidad Autónoma. —Feijóo: «Nosotros queremos a papá y a mamá; queremos a Galicia y a España»

En una atmósfera en la que se respiran tendencias territoriales a inclinarse más por alguno de sus progenitores, el Presidente gallego se presenta ante los votantes del exterior como un hijo ejemplar capaz de compartir por igual su pasión por Galicia y por España.

Matar dos pájaros de un tiro

¿Le ha salido espontáneamente? Puede ser. Pero mata dos pájaros de un tiro. Por un lado se desmarca de la línea radical «españolista» de los populares de toda la geografía española con «complejo de Electra» y, por otro, despeja cualquier ramalazo, cualquier duda de «complejo de Edipo» atlántico que pueda guardar la mínima similitud con los Edipos del Cantábrico y el Mediterráneo, de Urkullus y Mas, que durante años han llenado de españoles los divanes de los pisquiatras.

Feijóo va de Lendakari o de Honorable galaico hasta las últimas consecuencias constitucionales, pero respeta su Finisterre político, económico y administrativo como los romanos respetaban el genuino fin de la tierra galaico: «non plus ultra»

Una España de Edipos y Electras

Desde el principio de los tiempos, ha habido, hay y habrá hijos que quieren más a alguno de sus progenitores. Edipos y Electras como arquetipos de la condición humana. El vudú a Papá Estado no es un invento ni vasco ni catalán, tampoco hagamos una tragedia griega de las Diadas y los Días de la Patria Vasca.

Resultan tan conmovedores los españoles que se rasgan las vestiduras ante un millón y medio de catalanes que quieren ser un Estado de Europa, como el multitudinario número de lectores que se adjudica Pilar Rahola, convencidos de que salir de España es salir de Guatemala, pero sin plantearse la posibilidad de entregarse a los brazos exclusivos de Bruselas no sea entrar en Guatapeor.

Pero ya somos todos mayorcitos. La realidad es que hay escoceses que aman más a Escocia que al Reino Unido de Su Majestad; Galeses que tienen las mismas inclinaciones que sus vecinos de isla; ex soviéticos que han roto cordones umbilicales con la madre Rusia, y un horror de europeos a los ya se les ha ocurrido antes la épica cultural, política y económica de la emancipación.

Como cantaba Lluís Llach, años antes de que se plantease este incierto regreso a Ítaca de sus paisanos: «Bon viatge per als guerrers» ¡Ojalá no acaben siendo víctimas de los sugerentes cantos de sirena que diezmaron la tripulación de Ulises!

Un diván de Freud para la vieja España

Entre Feijóos que quieren igual a papa y mama, españoles que quieren más a papá que a mamá, españoles que quieren más a mamá que a papá, y todo tipo de relaciones paterno-materno filiales de carpetovetónicos que habrían hecho las delicias de Freud en su diván de los psicoanálisis: «A ver: ¡cuénteme usted las frustraciones de sus últimos cinco siglos!».

Duele anunciarles, ladys and gentelmen, nuevas especies de españolitos en plena metamorfosis. Ciudadanos de toda la península, incluidas Cataluña y Euskadi, que no quieren ni a papá, ni a mamá, ni al FMI, ni al BCE, ni al Consejo de Europa, ni a ninguno de esos Mesías prometidos que ni expulsan mercaderes de los templos, ni hacen milagros de los panes y los peces, ni consiguen que los ciegos vean, que los parados anden, que sea más difícil para un rico entrar en su reino que para un camello pasar por el ojo de una aguja o que no aceptan ser crucificados en El Calvario de la troika, ése avispero de escribas y fariseos, para redimir a los seres humanos.

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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