Miles de encinas y alcornoques mueren en la comarca de Granadilla

Miles de encinas y alcornoques mueren en la comarca de Granadilla
Dehesa de alcornoques

La Asociación Ecologistas en Acción de Tierras de Granadilla ha denunciado la muerte de 25.000 encinas y alcornoques el pasado año en la comarca y estima que en los próximos cuatro años podrían desaparecer más de 100.000 árboles, lo que podría generar un claro síntoma del cambio climático. Según aclara el responsable del área campesina de la asociación, Carlos Pino, esta situación pone en peligro la dehesa, al no existir una política forestal que reponga los árboles perdidos, con la aparición de zonas cada vez más vacías de árboles y la consiguiente pérdida de bellotas, ramoneo, protección contra la erosión y evaporación.

De otro lado, la citada asociación ha constatado que ya se están viendo este mes flores de jara, fresnos brotados, frutales, además de un aumento de la temperatura, lo que podría suponer un peligro para las actividades agrícolas, especialmente en los cultivos de autoconsumo, además de que las heladas puedan aparecer más tarde de lo que era habitual, produciendo daños considerables.

Ante esta situación, la asociación ha solicitado a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura una política de repoblación forestal consistente en reforestar con especies de arbolado compatibles con la enfermedad de la seca, y protectores para que el ganado, especialmente el vacuno y ovino, no ocasionen daños a los nuevos árboles.

La pérdida de encinas y alcornoques, según la asociación ecologista, no solo afecta a la economía del campesino, sino al potencial turístico de la comarca, además de que la báscula del poder adquisitivo de los pueblos reside en la naturaleza, y la gran biodiversidad de las dehesas de la comarca, con la falta de arbolado, perjudicaría a especies protegidas, como la cigüeña negra, el buitre negro, el águila culebrera, el elanio azul, el milano negro, el milano real, el búho real, el cárabo, el mochuelo, la lechuza, el gato montés, la gineta, el tejón, la garduña, la comadreja, y especies cinegéticas como el ciervo, el jabalí, el conejo, la liebre y la perdiz, entre otras. Finalmente, considera que es preciso establecer un espacio singular a la conservación de las miles de grullas que invernan en la dehesa de la comarca de Granadilla, que dependen de la bellota.

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