Nueva y exitosa serie de A3 que ha arrasado en su estreno (24,6 %)

‘Cuerpo de élite’ o cómo reírse de Froilán y de Echenique sin morir en el intento

Tramas y chistes políticamente incorrectos, actores solventes pero mala dirección

'Cuerpo de élite' o cómo reírse de Froilán y de Echenique sin morir en el intento

Es raro, muy raro, ver en una serie española de prime-time en un canal en abierto chistes malévolos (y mucho menos tramas enteras) sobre la casa real o políticos concretos. Esto ha cambiado con ‘Cuerpo de élite’ la nueva serie de Antena3 de la que se le pueden criticar muchas cosas pero reír, te ríes. Mucho. ¿Hace falta algo más? Parece ser que no porque el estreno ha sido un éxito incuestionable (24,6 % de share).

Sobra decir que en las series españolas siempre se ha tenido miedo. Miedo a la señora de Cuenca, a la sutileza, a las referencias reales y, sobre todo, miedo a ofender. Durante décadas, nuestra ficción televisiva se ha cuidado mucho de no hacer mucho ruido, de no protagonizar ningún escándalo. Por ejemplo, antes no se podía identificar las ciudades. Si una serie se grababa en Madrid, se decía que estaban en «la gran ciudad» para que en el resto de comunidades no se ofendiera nadie.

Poco a poco vamos cambiando y el humor ha sido el vehículo ideal para introducir ciertos temas prohibidos. Los chistes irreverentes y de actualidad los hemos visto en ‘Aquí no hay quién viva’ y , sobre todo, en ‘La que se avecina’ pero siempre enmarcados en tramas que no tienen nada que ver.

El tabú de las diferencias regionales se rompió con ‘Ocho apellidos vascos’ y pasó a la tele gracias a ‘Allí abajo’, estupenda sátira demasiado prudente quizá y muy encorsetada en la comedia romántica.

LO MEJOR

La gran virtud de ‘Cuerpo de élite’-adaptación de la película del mismo nombre- es que podemos decir que es la primera sátira política de nuestra televisión. O al menos la primera que merece la pena ser mencionada (No me quiero acordar de ‘Moncloa, ¿dígame?).

Merecíamos una serie así. De hecho, el piloto me parece más loco y más valiente que la película original. Hacer una trama en la que el sobrino del rey se mete en una fiesta con prostitutas y mafiosos y luego exige ser el marqués de Magaluf, me parece desternillante.

Las referencias a la actualidad son muchas y muy brillantes pero me quedo con Ramón Carreño, el político rojo en silla de ruedas interpretado por Juan Manuel Montilla «El Langui», parodia muy loca de Pablo Echenique, de pablo Iglesias o de cualquiera de Podemos. (Eso sí, aquí no se salva nadie, no hay posicionamiento político, ese es su acierto).

La serie no oculta lo que es: Un batiburrillo de tópicos grotescos. Unos funcionan y otros no pero el resultado entretiene. No hablamos de un humor de paladar fino pero tampoco lo esperábamos.

LO PEOR

Lo malo de ‘Cuerpo de élite’ viene dictado por el ADN de las series españolas. Lo que podrían ser piezas deliciosas de media hora, se desaprovecha con los 70 minutos de rigor. Y lo peor de todo, una dirección perezosa, y un montaje torpe que no capta la velocidad y el ritmo que necesita este tipo de humor. ¿Por qué alargas las escenas con reacciones que no sirven para nada?

Bien, hemos dado otro paso. Ahora queda que se den nombres de verdad. Que cuando se tenga que decir Froilán, se diga, que no dé miedo identificar a los partidos políticos (aunque el chiste de UPyD me pareció delirante).

Ya tenemos nuestra primera sátira política. ¿Queda mucho para tener nuestro ‘The Good Wife’? Sí, soy un soñador, qué le vamos a hacer.

Autor

Sergio Espí

Sergio Espí, guionista y crítico de televisión de Periodista Digital, responsable de la sección 3segundos.

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