(u “O sea, que tampoco di golpe”).
Los que no sean o hayan sido funcionarios, de vuesarcedes, seguramente no entenderán a qué se refiere mi señoría si les dice que ayer se tomó un “moscoso”. Igual creen que se bebió una copa de éste o de “esotro” licor, de tal o cual bebida… ¡Qué sé yo!, porque la ignorancia es tan atrevida… Y es que muchos de los que leen este blog son bastante duros de mollera y pelín ignorantes, aunque esté feo decirlo. (Claro, algunos no se dan por aludidos, porque piensan que, si encima de que me leen, les voy a increpar… Bueno, más vale así, dicho sea entre paréntesis, como están viendo).
Pues un “moscoso” es uno de esos días de licencia o permiso que estableció don Javier Moscoso del Prado y Muñoz, siendo ministro de la Presidencia del Gobierno de don Felipe González, ambos inclusive, para bien de la Patria y, más que nada, para bien de los funcionarios. Y Wikipedia, “La enciclopedia libre”, dice a propósito de ellos –no de don Javier, ni de don Felipe, sino de los días de referencia– lo siguiente: «A lo largo del año -según el texto oficial-, los funcionarios tendrán derecho a disfrutar hasta seis días de licencia o permiso por asuntos particulares, no incluidos en lo indicado en los puntos anteriores de este apartado. Tales días no podrán acumularse en ningún caso a las vacaciones anuales retribuidas. Los funcionarios podrán distribuir dichos días a su conveniencia, previa autorización, que se comunicará a la respectiva unidad de personal, y respetando siempre las necesidades del servicio». (Fin de la cita).
¿Les ha satisfecho mi aclaración? ¡De nada! Estupendo. Pues no la echen en saco roto, es decir, no la insaculen en deteriorada bolsa , porque es que algunos de vuesarcedes, con la memoria que tienen o, mejor dicho, que NO tienen… (Sí, lo de “algunos” es, como antes, para que “todos” puedan pensar que mi señoría se refiere a “otros”, pero la verdad es que… En fin, ¡corramos un es-túpido velo!).
Pues lo de tomarme un “moscoso” o no acudir ayer al curre –es un decir, porque mi señoría nunca fue funcionario- se debió a que, como antier les dirigí una arenga a las políticas y los políticos, creí oportuno dedicar un día de asueto a repasar lo que se cuenta y se dice en “La casta”, de Daniel Montero, un libro de 286 páginas, Ed. La Esfera de los Libros, en el que se lanzan preguntas como la de “¿Qué futuro tiene un país donde casi 80.000 personas que forman la clase política están envueltas en un velo informativo sobre el despilfarro de sus privilegios?” y además se facilitan respuestas y datos concretos que a los profanos nos asustan. ¿Puede ser verdad todo eso? Y si no lo es, ¿por qué no se querellan los afectados contra el escribidor?
No, los que pueden ser aforados son algunos de los afectados, que no se enteran vuesarcedes. Sí, “aforados” algunos que, al parecer, se han “forrado” o han seguido “forrándose”. Sería curioso actualizar, a día de hoy, los datos de referencia. ¿O no?
26-12-2009.
