(o “La realidad supera a la planificación educativa”).
Un correo anda por Internet y mi señoría cree que puede interesarle incluso a esos políticos que sólo les preocupa la poltrona do asientan sus posaderas. La chirigota o cuchufleta esta es un reflejo de cosas que pululan por el mundo mundial y que uno sólo las refleja. Es muy posible que vuesarcedes y demás lectores no se hayan documentado de las teorías que uno defiende al respecto y que ha resumido en “Cuando uno no produce luz; sólo la refleja”. Ahí quedó bien claro que se pueden difundir ideas ajenas o propias, y que en aquél caso, como en éste, uno iba a limitarse en hacer de reflector.
Con todo este rollo, mi señoría quiere decirle a vuesarcedes y al público en general que debe leer estas cuchufleta o chirigotas si quiere mantenerse a un nivel cultural que merezca la pena, que mi señoría , en esta ocasión, va simplemente a reproducir un e-correo o e-mail que le ha hecho cierta gracia y que desea que todo el mundo mundial se deleite con la lectura que, a renglón seguido, reproduzco y que a mi me ha llegado como nos llegan habitualmente otros correos de éstos. No sé de quién es original, pero el amigo que me lo reenvía, antiguo docente como uno, me dice textualmente: “Si nos tomamos en serio la educación, vamos de cráneo”. Y “el adjunto”, que es lo bueno y cuya autoría desconozco, que si no, la citaría de buen grado, dice:
Créase o no, esta es una sugerencia que un equipo de inspectores de la Consejería de Educación ofrecieron a los directores/as de centros educativos de una comarca muy cercana a Sevilla:
“El alumnado debe contar entre su material con tres pequeños cubiletes de plástico: uno rojo, otro amarillo y el otro verde. Durante la clase, cada alumno atenderá a las explicaciones del profesorado y situará en su pupitre el cubilete que indique su grado de comprensión de lo explicado. Rojo: «No entiendo nada». Amarillo: «No lo entiendo todo». Verde: «Lo entiendo». De esta manera, el docente, de un solo vistazo, captará si su explicación está llegando a la clase o, por el contrario, debe esforzarse por hacerse comprender y/o por bajar el nivel de complejidad de lo explicado».
Pero miren cómo la realidad supera a la ficción. En los experimentos, dentro de una clase, ocurría esto:
-¿Maehtro, er cubilete amarillo pa qué eh?
-Maehtro, er Yozua ma quitao loh cubileteh.
-Maehtro, la Yeni eh una empollona, que ciempre tiene er cubilete verde.
-Maehtro, me zan perdío loh cubileteh, ¿puedo i ar cervicio?
-Maehtro, ¿ci zaco er cubilete verde maprueba?
-Maehtro, mira cómo toco la batería con loh cubileteh.
-Maehtro, er Crihtian ma ehcupío en er cubilete.
-Maehtro, yo lo primero lo he entendío pero aluego no, ¿qué cubilete pongo?
-Maehtro, ¿ci traemoh loh cubileteh hay que traé tamién er libro?
-Maehtro, yo er cubilete roho no lo pongo, que me llaman zurnormá.
Y es que sólo los que estamos dentro de una clase sabemos qué es eso. En los despachos parece todo muy bonito”. ¿O no?
1-12-2010.
