Al formularse mi señoría la simple pregunta de si tienen las miembras y los miembros del gobierno y su caporal vehículos suficientes, adecuados, confortables, cómodos y todas esas cosas; pues bien, al formularse esa pregunta se encontraba uno despistado, pero miren por dónde cómo de pronto tropiezo con un artículo en OKDIARIO, titulado “No hay Falcon para tanto gobierno: una flota de 5 aeronaves para repartir entre 26 vips”. Indudablemente, me lo tragué. No, el Falcon no: el artículo. Y así me enteré de que “solo hay cinco aeronaves” y de que además de las ministras y los ministros y el Doctor Sánchez que las y los preside han derecho a la utilización de las aeronaves de marras Su Majestad el Rey y los presidentes del Congreso y del Senado. O sea, veintiséis en efecto. Y por si eso fuera poco, se añade que “también pueden usarlos en determinadas ocasiones algunos secretarios de Estado y altos mandos militares”. Y don Pelayo Barro, que es el autor del artículo con que tropezado me he, dice que le aseguran que “es muy probable que haya momentos en los que no hay aeronaves para todos los ministros que necesiten volar”. De hecho, mi señoría ignora la cuantía de ese ´algunos´ para los secretarios de Estado y sobre todo desconoce la estatura de los mandos militares de la cual parece que depende la utilización de estos por las aeronaves. Por todo lo dicho, el problema puede ser grave. Imaginémonos que una ministra tuviera que acudir a… Por ejemplo, que la ministra de Igualdad tuviera que ir a Velillas de San Antonio por culpa de que allí hubiera una señora que pretendiese ganar igual que el alcalde del pueblo. U otro caso: que el ministro de Fomento quisiera ir a Badajoz para ver desde allí, in situ, si es cierto o no que para ir de Madrid a la capital extremeña no existe ningún tren y que algo habrá que hacer… Y si las aeronaves están unas ocupadas y otras en “mantenimiento mayor” que han pasado a “un taller del aeropuerto de Barajas”, ¿qué va a hacer el ministro en cuestión?
Vean vuesarcedes cómo el asunto este de la movilidad de los mandantes (sí, con d, no con g) es complejo y admitan que a mi señoría, con su acarajotamiento senil, le supere. Así es que confío en que lectoras y lectores interactuen y me ilustren también en este tema. ¿O no?
17-01-2020.
