AGRICULTURA, AVES Y BRUSELAS

‘Chuminadas 2030’: Prohibido recoger aceitunas de noche para que las aves migratorias tengan cobijo y alimento

Andalucía mantiene el veto nocturno en el olivar superintensivo para proteger aves migratorias, mientras el campo critica una normativa percibida como impuesta desde oficinas distantes

'Chuminadas 2030': Prohibido recoger aceitunas de noche para que las aves migratorias tengan cobijo y alimento
Aceitunas y olivos. PD

El debate regresa al olivar andaluz. La Junta ha decidido extender la prohibición de la recolección de aceitunas durante la noche en los sistemas de cultivo superintensivo.

Una medida que busca salvaguardar las aves migratorias y que ya ha sido prorrogada para la campaña 2026/2027.

Esta decisión ha vuelto a poner de relieve la tensión entre biodiversidad y el interés económico del sector agrario.

Desde Asaja se acusa a la Administración de imponer una normativa única sin tener en cuenta las variadas realidades agronómicas de la región.

La Junta defiende su postura al señalar que persiste el principio de precaución frente a un riesgo medioambiental que todavía no se considera resuelto.

Qué se prohíbe exactamente

La restricción afecta a la recogida nocturna de aceituna en olivares superintensivos o en seto que emplean cosechadoras cabalgantes, prohibiendo su uso desde la puesta hasta el amanecer. La resolución autonómica, vigente desde el 5 de agosto de 2026, prorroga esta restricción para la temporada 2026/2027.

Es importante aclarar que esta medida no impide la recolección total, sino que únicamente prohíbe el uso de maquinaria nocturna en este tipo de cultivo. La Junta ha decidido permitir la explotación de parcelas experimentales no comerciales para investigar formas de compatibilizar la recolección con la conservación de las aves.

Por qué se invoca a las aves migratorias

El fundamento de esta normativa es claro: en amplias áreas agrícolas, los olivares se convierten en uno de los escasos refugios arbolados para diversas especies silvestres, que utilizan estos espacios como zonas de cobijo y descanso durante la noche. La propia resolución menciona que se están llevando a cabo estudios para evaluar el impacto real de la recolección nocturna en las aves migratorias e invernantes.

Los datos recopilados sugieren efectos adversos sobre ciertas especies. En campañas anteriores, se realizaron 44 controles en 137 hectáreas representativas del olivar en seto en Andalucía; en este trabajo se documentaron 8.127 aves de 66 especies diferentes, concluyendo que la recolección nocturna genera efectos negativos que las medidas disuasorias implementadas hasta la fecha no han podido revertir.

El choque con el campo

La respuesta del sector agrario no se ha hecho esperar, señalando que esta prohibición se impone en un momento de gran presión en términos de costes, escasez de mano de obra y competencia. Asaja Cádiz critica que la Junta aplica un criterio uniforme, desestimando las diferencias climáticas y productivas que existen entre diversas zonas andaluzas. Para ellos, esta medida representa un obstáculo adicional para el cultivo superintensivo de la aceituna.

Desde la Junta, la justificación se basa en las normativas de conservación de aves y hábitats, aduciendo que aún no se dispone de evidencias contundentes que demuestren que la recolección mecanizada nocturna sea inofensiva para la fauna. En términos coloquiales: mientras no se aclare la situación, el regulador prefiere actuar con cautela. Un mensaje que, sin duda, no resulta del agrado de quienes dependen del tiempo en la recolección para que la aceituna llegue al molino de forma oportuna.

Qué pájaros están detrás del debate

No estamos hablando de aves simbólicas ni de especies exóticas, sino de fauna estrechamente vinculada a ambientes agrarios. En el olivar pueden observarse aves migratorias, invernantes y otras especies habituales de entornos rurales que buscan descanso, refugio e incluso alimento en ocasiones.

Entre las aves que frecuentan los paisajes mediterráneos agrícolas se encuentran zorzales, mirlos, estorninos, currucas, petirrojos y otros pequeños pájaros que utilizan setos, árboles y bordes como corredores ecológicos. En las campañas de olivar intensivo y superintensivo no solo se considera el impacto directo de la maquinaria, sino también el sobresalto, la pérdida de refugio y la alteración de las rutinas nocturnas de estas aves.

Por qué no es solo un problema andaluz

Este asunto se enmarca dentro de una tendencia más amplia en la política agraria de Europa: se exige a la agricultura no solo que produzca más, sino que también deje espacio para la fauna. El Real Decreto 1057/2022, que regula el plan estratégico de la PAC en España, establece objetivos claros para mejorar la biodiversidad agraria y proteger las aves vinculadas al entorno agrícola mediante la creación de hábitats, refugios y fuentes de alimentación.

A nivel europeo, el marco de restauración de la naturaleza sigue esta misma línea: los Estados miembros están obligados a presentar planes de restauración y a mejorar los ecosistemas agrícolas con acciones concretas. Así, la controversia en torno a la recolección nocturna de aceitunas no es un caso aislado, sino una ilustración de una disputa más amplia sobre cómo se produce la alimentación en un paisaje cada vez más demandado.

Lo que dice la ciencia sobre el olivar y la fauna

El dilema principal radica en que el olivar superintensivo no actúa como el olivar tradicional. Su diseño en seto, más mecanizado y cerrado, puede resultar en altos rendimientos, pero también altera la disponibilidad de refugios para la fauna y el comportamiento de las máquinas de cosecha.

Los estudios referenciados por la Administración indican que las medidas disuasorias implementadas hasta el momento no son suficientes para mitigar los efectos adversos sobre las aves. Esto no implica que no haya soluciones, sino que hasta la fecha no se han presentado alternativas suficientemente seguras y aplicables. Ahí es donde radica la dificultad: en el ámbito agrario, “aún no está claro” puede transformarse rápidamente en un enfrentamiento político apenas se materializa en una normativa.

Algunas curiosidades del asunto

  • El olivar podría considerarse como una especie de refugio rural para aves: un lugar para descansar, esconderse y, de paso, encontrar algo que picotear si se presenta la oportunidad.
  • La recolección nocturna no representa un peligro porque las aves «no sepan volar», sino porque la oscuridad, unida a la maquinaria y al factor sorpresa, limita sus posibilidades de escape.
  • Este debate pone de manifiesto que la biodiversidad no se preserva únicamente en reservas naturales, sino que también depende de lo que ocurra en fincas productivas, linderos y cultivos.
  • Y sí, las aceitunas no solo se consumen como aperitivo: también pueden aparecer en un expediente administrativo, porque la burocracia nunca descansa, a pesar de que las aves lo intenten.

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Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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