Crónicas Bárbaras

Manuel Molares do Val

No se inmolan, se suicidan

Cuando decimos o escribimos que los terroristas islamistas se “inmolan” aceptamos un lenguaje que los ennoblece al aceptarlos como altruistas, héroes de una buena causa.

Son lo contrario: multiasesinos, suicidas egoístas dirigidos por una ideología depravada que ordena exterminar vidas humanas.

En nuestra cultura la inmolación se aplica a la muerte de Jesús por entrega a los demás; aunque no se sea cristiano, el concepto de dejarse matar sin dañar a nadie es el que perdura en la conciencia occidental.

Esa inmolación podría calificarse, como señala la psiquiatría, de suicido altruista. Es el de los héroes que salen en defensa de otros sabiendo que los matarán, o que morirán salvando a otros, o el de los bonzos que protestan contra la injusticia quemándose para que los veamos todos.

El suicidio egoísta, también definido por la psiquiatría como otra de las maneras de matarse, es intrínsecamente depravado, es el de quien se explosiona para provocar daño entre gente anónima, inocente, ajena a sus obsesiones, para aterrorizar y, sobre todo, porque su fanatismo religioso le hace creer que irá a un paraíso de lujuria e infinitos placeres…

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Manuel Molares do Val

Manuel Molares do Val (Vigo/Pontedeume, Galicia), trabajó para la Agencia EFE como corresponsal permanente en México, Bélgica, la República Popular China --el primer peridista español destinado allí--, y EE.UU. Fue enviado especial en todo tipo de acontecimientos en los cinco continentes.

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