La intimidación chavista de Pablo Manuel Iglesias afeándole a algún periodista que presente las contradicciones de su conducta y de Podemos, son una amenaza latente: si algún día tuviera poder cerraría todos los medios de comunicación, menos su portavoz, el digital Público y algunos programas televisivos.
Pero los medios, en general, llevan años plegándose a los censores de lo políticamente correcto. Y si ahora ya no se puede ir contra ese Iglesias fatuo y ególatra aspirante al totalitarismo, desde mucho antes no se pueden atacar muchas de sus ideas mal llamadas progresistas, y que son extraordinariamente reaccionarias.
Hay casos de censura previa como los que sufren los periodistas españoles más experimentados en guerras que analizan la actualidad basándose en su experiencia, aunque no vayan ahora a los campos de batalla: Arturo Pérez-Reverte, Hermann Tertsch y Alfonso Rojo.
Los dos últimos sufren la censura de numerosos medios por oponerse al maniqueísmo dominante, y cuyo axioma es que occidente, los judíos e Israel son malos, y el mundo musulmán es bueno y víctima.
Además, los palestinos de Hamas y Hezbolá, los talibanes, Al-Qaeda o el DAESH no son musulmanes, sino infiltrados del capitalismo y del sionismo: el islam es una religión de paz que nunca invadió territorios, ni siquiera la actual España en 711…
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