Los disturbios raciales de estos días en Charlotte, metrópoli de Carolina del Norte con 2,5 millones de habitantes, son una lección para esta Europa que comienza a dudar de sus valores liberales, a los que no defiende exponiendo su bondad en los guetos totalitarios que emergen en su interior.
Guetos que deberíamos integrar por justicia, y para nuestra propia supervivencia cultural, porque a Europa están llegando masivamente inmigrantes sometidos a, y defensores de, un sistema totalitario religioso y antiliberal.
El origen de los disturbios de Charlotte, de sus muertos y policías que matan a negros en actos violentos similares por todo el país, es racial.
Pero también tiene una base cultural: la segregación hasta hace medio siglo facilitó la multiplicación de guetos, muchos de los cuales que se autoaislaron, generalmente bajo matones que nadie se atrevió a rechazar.
Ahora, drogas, alcohol y delincuencia dominan distritos enteros; recuerdan notablemente a la Cañada Real, barrio madrileño de gitanos narcotraficantes…
Siga leyendo aquí y vea a Salas
…..
