Casi todas las televisiones españolas transmitieron esta semana una grabación con la preparación para el suicidio que llevó a cabo un hombre sorbiendo un potente veneno.
Explicaba que padecía ELA, que ya sólo podía mover una mano y que estaba indignado por “tener que morir en clandestinidad”, pues el suicidio asistido es ilegal.
Pero detrás debía estar quien preparó la cámara y la elevada dosis del pentobarbital, Nembutal, barbitúrico habitual para suicidios que puede adquirirse por internet.
La eutanasia asistida que pedían tanto José Antonio Arrabal, de 58 años, de Alcobendas, Madrid, al suicida ante la cámara, como el gallego Ramón Sampedro, que inspiró la película “Mar adentro”, Oscar de 2004, parece que goza de la simpatía general…
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