Señor Jimmy Carter: acaba de recibir usted en el Carter Center para mediaciones internacionales en Atlanta, Georgia, a Carles Puigdemont, presidente del gobierno de Cataluña, una de las 17 regiones autónomas españolas, administrativamente parecidas a los cincuenta Estados del país que usted presidió entre 1977 y 1991.
Puigdemont le pidió presionar al gobierno Rajoy para que permita la segregación de Cataluña de España, de la que forma parte desde que la Corona de Aragón se unió con la de Castilla hace 538 años.
Fue una visita de propaganda: la Fundación de Carter es una ONG que sólo negocia si las dos partes en un conflicto desean su mediación, pero el Gobierno español advierte que no tiene nada que hablar fuera de la Constitución. No obstante, esta visita con fotografía tiene un precio. No se trata de pagarla, como asegura el líder catalán del PP, Xavier García Albiol, sino de donar una generosa contribución a esa organización sin ánimo de lucro.
Volviendo a usted, señor Carter: le concedieron el premio Nobel de 2002 por ser hombre de paz, pero tambiénes heredero de Abraham Lincoln, el unionista vencedor de la terrible guerra…
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