Si quería darle el premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2017 a alguien que halaga a las dictaduras religiosas presentando el islam como víctima de la civilización judeocristiana, el jurado acertó concediéndoselo a la británica Karen Armstrong.
De 72 años, a los 18 profesó como monja, pero abandonó los hábitos a los 25 tras sufrir según sus libros abusos psicológicos; y físicos con disciplinas de alambres de espinas.
Bondadosa y compasiva comenzó a predicar el buenismo y el relativismo que inspiran la corrección política, ese masoquismo creador del pensamiento blando y tolerante con la maldad porque es tan legítima como la bondad….
Siga leyendo aquí y vea a Salas
…..
