Basta ya de equiparar islamofobia, xenofobia y racismo. Un islamófobo, como un cristianófobo o un hindunófobo no tiene por qué ser xenófobo ni racista.
Posiblemente el español más insultado durante décadas por los ideólogos progresistas, incluidos algunos influyentes diarios, fue al antiguo arzobispo de Madrid, el cardenal Antonio María Rouco Varela, que además había presidido durante doce años la Conferencia Episcopal Española.
Sufrió mayores humillaciones que las dedicadas al islamismo por el semanario satírico francés Charlie Hebdo, donde los yihadistas asesinaron en 2015 a doce articulistas y dibujantes al grito de “Alá es grande”.
Rouco era víctima de la católicofobia o cristianofobia, del rechazo a su conducta, creencias y doctrina; de mejor o peor gusto, pero legítimo por libre y democrático…
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