Seguramente habrá observa usted un fenómeno inesperado nacido como reacción al separatismo de parte de los catalanes: un orgullo masivo que grita “Me gusta España, y con sus defectos no es inferior al resto de las democracias más avanzadas del mundo”.
Es lo contrario del espíritu de la Generación del 98, marcada por la pérdida de las últimas provincias ultramarinas españolas, Cuba, Puerto Rico y Filipinas, que sumió al país y a su intelectualidad en un pesimismo autodestructivo que marcó todo el siglo XX.
Nos acercamos a 2018 y visto lo que está ocurriendo por toda España, incluyendo una parte de Cataluña que puede ser más de la mitad, podría creerse que está apareciendo una nueva Generación, la del 18.
La forman intelectuales que comienzan a decir que están satisfechos con su patria, aunque deseen mejorarla, jóvenes y gente viajada que han descubierto que el mundo, también el más rico, es inferior al suyo en numerosos aspectos…
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