ABYA inaugura su colección privada de arte con un impactante mural de Miguel Milló en el Palacio de Saldaña

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La entrada del Palacio de Saldaña ya no es solo la antesala de una experiencia gastronómica. Desde este mes, se ha convertido en un auténtico umbral entre continentes. Un rostro monumental, construido a partir de miles de teselas de cerámica cortadas y colocadas a mano, recibe a los visitantes antes incluso de cruzar la puerta.

La obra, firmada por el artista mexicano Miguel Milló, marca el inicio oficial de la colección privada de arte de ABYA y refuerza uno de los pilares del proyecto: el diálogo entre culturas, entre tradición y contemporaneidad, entre América y Europa.

Un mural que transforma la entrada en declaración de intenciones

Instalado sobre la reja de acceso del edificio, el mural representa un rostro andrógino de rasgos mestizos, compuesto por cientos de piezas en tonos rojos, azules, amarillos y negros. La mirada parece seguir al visitante, invitándole a adentrarse en un espacio donde la experiencia no se limita a la mesa.

La pieza no solo embellece la fachada: simboliza el mestizaje que inspira el concepto de ABYA. Su nombre procede de “Abya Yala”, expresión de origen guna que significa “tierra viva” o “tierra en plena madurez”, y que alude al continente americano antes de la colonización. Esa idea de tierra fértil y cruce de raíces es la que vertebra tanto la propuesta culinaria como el universo artístico del proyecto.

El mural actúa así como carta de presentación y como primer capítulo de una colección que, según la dirección del espacio, seguirá creciendo en los próximos meses con nuevas piezas creadas específicamente para el palacio.

Miguel Milló: del cuerpo como lienzo al mosaico monumental

Miguel Milló (Tijuana, 1959) es una de las figuras destacadas del arte contemporáneo mexicano. Con formación en diseño gráfico y una trayectoria que combina fotografía, pintura y escultura, su obra parte del cuerpo humano como territorio creativo.

En sus procesos, cuerpos desnudos se cubren con arcilla, pigmentos, raíces, flores y materiales orgánicos hasta convertirse en instalaciones vivas que posteriormente son fotografiadas. Esa imagen inicial se transforma después en otras piezas, ampliando el diálogo entre materia, identidad y naturaleza.

La técnica del mosaico, presente en el mural de ABYA, nació tras su fascinación por los mosaicos bizantinos descubiertos durante un viaje a Estambul. Cada obra requiere un proceso minucioso: la imagen fotográfica se traduce a grandes paneles realizados con piedras de cerámica cortadas a cincel, vidriadas en horno y colocadas una a una. Algunas piezas alcanzan los dos metros de altura y superan los cien kilos de peso.

Para esta producción, Milló trabaja junto a la familia Perdomo, herederos de la tradición muralista mexicana, actualizando una técnica milenaria con un lenguaje contemporáneo y emocional.

El Palacio de Saldaña, una galería viva

El mural no es un gesto aislado. ABYA ocupa el Palacio de Saldaña, una construcción afrancesada de principios del siglo XX diseñada por Joaquín Saldaña y López. Sus más de mil metros cuadrados repartidos en cuatro plantas han sido concebidos como un recorrido sensorial en el que conviven gastronomía, música y arte.

En el interior del edificio ya se exhiben más de cien obras de artistas como Vladimir Cora, Amador Montes, César López Negrete o Paola Martínez, convirtiendo cada sala en una galería viva. Además del mural exterior, el propio Milló firma otros mosaicos instalados dentro del palacio que acompañan al visitante durante su experiencia.

Arte y cocina dialogan constantemente: la arquitectura histórica del edificio se funde con piezas contemporáneas y con una propuesta gastronómica que apuesta por el mestizaje cultural y la libertad creativa.

Una colección que apenas comienza

La instalación del mural supone el punto de partida visible de una colección privada que irá revelándose progresivamente. Algunas de las próximas obras han sido creadas en exclusiva para el espacio y estarán directamente vinculadas a la filosofía del proyecto: identidad híbrida, encuentro de culturas y experiencia total.

En este contexto, ABYA refuerza su posicionamiento como un lugar donde la experiencia va más allá del plato. El visitante no solo acude a disfrutar de una propuesta culinaria reconocida con un Sol Repsol, sino a sumergirse en un entorno donde arte, arquitectura y gastronomía forman parte de un mismo relato.

La inauguración del mural de Miguel Milló confirma esa ambición cultural y consolida a ABYA como un espacio que trasciende la restauración tradicional. Un proyecto que se ha convertido en referencia y que hoy se reconoce como uno de los restaurante de moda en Madrid, donde cada visita propone un diálogo entre sabores, culturas y formas de entender el arte.

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Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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