La culpa es de David Mamet

Sorpresa y perplejidad al final de esta última entrega del afamado dramaturgo

La culpa es de David Mamet
La culpa - Teatro Bellas Artes

The Penitent’ no fue muy celebrada en su país hace dos temporadas. Y es que la última entrega de este consolidado dramaturgo, sin dejar de ser tan interesante como las anteriores, puede dejarle confundido e insatisfecho. La pieza finaliza cuando podría comenzar, y deja todo en el aire, estallando tras una inesperada revelación que anula los 75 minutos anteriores.

Un psiquiatra es injustamente atacado por un poderoso diario después de que su paciente, un joven homosexual trastornado que ha matado a diez personas, le denuncie como homófobo para conseguir que testifique en el juicio a su favor. La mala fama desatada arruina su vida familiar y profesional, pero él se empecina en no revelar lo ocurrido en las sesiones de terapia con este paciente tan particular. ¿Un caso de sensacionalismo mediático por el que denostar una vez más al periodismo actual? ¿Un acto encomiable de fidelidad al secreto profesional, de moralidad y ética en un mundo que las está perdiendo? Hasta aquí hubiera sido una obra más de Mamet.

Pero lo que distingue a este drama originalmente titulado El penitente, -este reconocido profesional y respetable ciudadano cuyos males podrían ser una penitencia impuesta por un dios implacable con motivo de un grave pecado que no conocemos-, es un final ciertamente sorprendente que deja perplejo, cavilando por entender lo que el autor quiere decirnos, si es que no se trata de una obra simplemente malograda.

Quizás la versión de Bernabé Rico no consiga salvar del todo el desnivel de conceptos y comportamientos entre nuestra sociedad y la mucho más sofisticada del imperio atlántico. Quizás la dirección de Juan Carlos Rico no extraiga de ese psiquiatra victimista a cargo de Pepón Nieto su sofisticada doblez, y quizás no nos convenza la excesiva desesperación de su esposa -Ana Fernández- ni los irreprochables dictámenes de su amigo -Miguel Hermoso- ni  el aspecto pintoresco de la abogada defensora que hace Magüi Mira, porque todos estos personajes tienen trampa, un matiz bien difícil de representar en escena.

Todos, junto con el equipo artístico, están especializados de hecho en el teatro de David Mamet, aunque quizás se hayan visto algo sorprendidos por esta inesperada vuelta de tuerca de un autor que parecía definitivamente encasillado. Con un vestuario e iluminación correctos, la escenografía de Curt Allen Wilmer fantasea esta vez con una enorme biblioteca y una sola silla. Una sólida producción que ya ha recorrido varios escenarios españoles y a la que resta una larga gira.

¿Resbala Mamet -la visita de la abogada al psiquiatra es inverosímil- o se adelanta al entender rutinario del público adocenado? Quizás nos está diciendo que está cansado de su propio discurso, de falsos dilemas, de tramas convencionales, y que el teatro ya no puede reflejar el fondo del problema. Del cual no podemos hablar por no revelar de pasada el final de la pieza.

Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 7
Texto, 7
Versión, 7
Dirección, 7
Escenografía, 6
Interpretación, 7
Producción, 8
Programa de mano, 6
Documentación a los medios, n/h

Teatro Bellas Artes
La culpa, de David Mamet
Del 9 de enero al 24 de marzo de 2019

Dirección: Juan Carlos Rubio
Versión: Bernabé Rico
Diseño de escenografía: Curt Allen Wilmer (aapee con EstudioDeDos)
Diseño de vestuario: Pier Paolo Alvaro
Diseño de Luces: José Manuel Guerra
Producción ejecutiva: Bernabé Rico
Duración: 80 minutos.

Reparto
Pepón Nieto
Ana Fernández
Magüi Mira
Miguel Hermoso
Ficha artística

Una producción de: Tal y cual
En coProducción con Pentación, Alegría Producciones y NIKI
Miércoles a viernes 20:30h, sábados 19:00h y 21:30h, domingos 19:00 h.
Precios – Patio de butacas, Fila 0 y anfiteatro 28€, Anfiteatro: 24€.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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