LAS COSAS DEL GOBIERNO SOCIALISTA Y SUS AMIGOS

Alfonso Guerra ironiza sobre Sánchez alias ‘Doctor Plagio’: «En primer lugar, mi libro está escrito por el autor?

"El relator es un desatino. ¿Nos comparamos con Yemen o con Burkina Faso?"

Alfonso Guerra ironiza sobre Sánchez alias 'Doctor Plagio': "En primer lugar, mi libro está escrito por el autor?
Alfonso Guerra, en la presentación de su libro. EP

El exvicepresidente del Gobierno e histórico número dos del PSOE, Alfonso Guerra, ha presentado esta tarde en el Congreso de los Diputados su nuevo libro, La España en la que creo ( El PP pregunta si Sánchez, alias ‘Doctor Plagio’, cobrará por su libro y pide una copia del contrato con Planeta).

Guerra, tradicionalmente crítico con gentes como Zapatero o Sánchez, ha arrancado repartiendo estopa dialéctica (Pedro Sánchez, alias ‘Doctor Plagio’, confiesa que fue Irene Lozano quien dio «forma literaria» a su libro).

«Este libro lo ha escrito el autor. Está escrito por el autor. Será todo lo malo que quieran, pero es mío».

El mismo arranque ya era un bofetón inenarrable de Alfonso Guerra a Pedro Sánchez. El exvicepresidente del Gobierno no tuvo contemplación ninguna con el jefe del Ejecutivo.

Presentaba su libro en el Congreso ante muchos de sus compañeros de partido -casi ninguno de la actual dirección- justo en plena convulsión interna por la figura del «relator», el intermediario que se dedicará a «tomar nota» y ordenar los trabajos en las reuniones sobre el futuro de Cataluña y que ha sido aceptado ahora por el Gobierno como un último intento de que sus Presupuestos decaigan la semana que viene.

La aceptación de esa exigencia de los independentistas ha desencadenado la primera rebelión seria contra Sánchez desde sus propias filas. Y Guerra, a sus 78 años, que está de vuelta de todo y no habla con filtros (ni los quiere), cargó contra ese movimiento inesperado del Ejecutivo sin piedad.

«¿Con qué país equiparan a España, con Yemen del Sur, con Burkina Faso?».

«Me van a oír ahora, me van a oír ahora».

Pasaban las siete de la tarde y Guerra hacía su entrada en una atestada sala Ernest Lluch de la Cámara Baja. Y lo hacía escoltado por la jefa del Congreso, la popular Ana Pastor, y, unos pasos por detrás, por los presidentes de Asturias y Aragón, Javier Fernández y Javier Lambán, ambos referentes de ese viejo PSOE que combatió a Sánchez en las primarias de 2017.

Los periodistas abordaron al ex número dos para preguntarle por su opinión sobre el «relator».

Pero él quería reservarse para su propia conferencia, su exposición sobre su último libro, ‘La España en la que creo. En defensa de la Constitución’ (La Esfera de los Libros) sin hacer declaraciones a los medios a su llegada. Y sí, se le pudo oír. Con rotundidad.

La suya no fue una respuesta improvisada. En absoluto. Hiló su reprobación al Gobierno con sagacidad, cuando recordaba que tuvo la «fortuna» de que la vida le colocara «en el vórtice del huracán y siempre buscando el acuerdo, la concordia».

Estaba allí cuando desde ‘El Socialista’ defendió en 1976 el nombramiento de Adolfo Suárez, estaba allí en la armadura de la Constitución, estaba allí con el pacto municipal.

«Y les aseguro que nunca, nunca necesitamos un relator».

Aplauso fervoroso del auditorio.

Y siguió:

«Los que han negociado esto del relator, los que han negociado tamaño desatino -dijo, refiriéndose, obviamente a la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, la responsable de la interlocución con el Govern-, ¿con qué país equiparan a España, con Yemen del Sur, con Burkina Faso? Aprobar un Presupuesto es vitar para un Gobierno. Pero mantener la dignidad de la nación es una prioridad que empequeñece la adversidad de una votación contraria a las cuentas del Estado».

Más aplausos. Muchos.

Guerra estaba cuestionando el fondo del asunto, la razón por la que el Ejecutivo accedió este martes a incorporar la figura de un relator a la mesa de partidos catalanes: la salvación de sus Presupuestos.

Apenas unas horas antes había registrado su enmienta de totalidad ERC, y el PDeCAT amenazaba con presentarla este viernes si no se atendían sus exigencias. Este miércoles Calvo intentó desvestir de «novedad» este acuerdo, remarcando que esa posibilidad había surgido previamente, en las reuniones que ella mantuvo en enero con el ‘vicepresident’, Pere Aragonès, y con la ‘consellera’ de Presidencia, Elsa Artadi.

Pero jamás el Ejecutivo central había dejado ni entrever que podía aceptar esa demanda hasta este mismo martes. Y ese gesto es lo que ha enfurecido a la oposición de PP y Cs y lo que ha sublevado a una parte del PSOE que ve con temor cómo esa cesión al independentismo puede castigarles en las urnas el próximo 26 de mayo.

«Se defienden algunos aclarando que no es nada, que es solo una persona que tome nota de lo que se dice» en una reunión, ironizó el exvicepresidente. Pues si es así, agregó, que ese encargo recaiga en «un funcionario, una secretaria o una grabadora».

«Y si a esto se añade la ominosa lista de 21 condiciones de [Quim] Torra, la conciencia de cada persona se rebela ante un obsceno chantaje».

Para el dirigente socialista, lo que «exige negociar» el ‘president’ son «medidas antidemocráticas», como la autodeterminación, la mediación internacional, la soberanía de Cataluña, dejar atrás la vía judicial -«¿pretende la impunidad para sus fechorías?»-… Una «abominable» lista de demandas que «no merece más que la burla».

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