Es un hecho que somos sensibles a lo que apreciamos
(José M. Castillo).- Soren Kierkegaard, en su obra titulada «El Instante» donde él recoge lo que considera «lo decisivo», escribió la siguiente reflexión: «Cuando un hombre tiene dolor de muelas, el mundo dice «pobre hombre»; cuando la mujer de un hombre le es infiel, el mundo dice «pobre hombre»; cuando un hombre está en apuros económicos, el mundo dice «pobre hombre».- Cuando le place a Dios sufrir en este mundo en la figura de un pobre siervo, el mundo dice «pobre hombre»: cuando un apóstol por encargo divino tiene el honor de sufrir por la verdad, el mundo dice «pobre hombre». ¡Pobre mundo!»
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