La diócesis dirigida por Taltavull "pide sincero perdón" a las víctimas

El Obispado de Mallorca fuerza la secularización de un sacerdote denunciado por pederastia

El religioso pactó con la diócesis su renuncia antes de llegarle la condena canónica

El Obispado de Mallorca fuerza la secularización de un sacerdote denunciado por pederastia
Juicio del ex-párroco de Selva

Con el abandono del ministerio y dicha dispensa de las obligaciones sacerdotales, tal y como marca la legislación canónica, el proceso administrativo penal queda finalizado

El Obispado de Mallorca ha forzado la renuncia como sacerdote de Antoni Cano Oleo, de 74 años, tras declarar probado que violó y abusó sexualmente de varios menores de edad durante años, mientras ejercía como párroco de Selva y posteriormente de otras localidades en la isla. Lo cuenta Mateu Ferrer en Diario de Mallorca.

Cano ha pedido ­-y obtenido-­­ la secularización tras una investigación interna, para evitar así la condena canónica y tener una salida más digna, ya que la pena impuesta hubiera sido la misma: la expulsión del ministerio.

La Audiencia de Palma absolvió el pasado mes de enero a Cano de un delito de abusos sexuales a una niña en 2015, al considerar que no había suficientes pruebas de cargo para condenarle. No obstante, el Tribunal Eclesiástico de Mallorca sí le ha considerado culpable de abusos sexuales a menores, aunque no ha trascendido si también por esta causa ya que esta entidad actúa bajo estricto secretismo.

La Iglesia mallorquina acaba de hacer público un comunicado esta mañana en el que pide el «perdón sincero» a las víctimas del ya excura. Con Cano ya son tres los curas mallorquines que han sido sancionados eclesiásticamente por pederastia. El primero fue el expárroco de Can Picafort, Pere Barceló, que cumple una pena de seis años en la cárcel de Segovia tras haber sido condenado paralelamente por la Justicia civil; y más recientemente el exprior del santuario de Lluc, Antoni Vallespir, al que se la ha prohibido oficiar misas en público y tener el menor contacto con niños. El todavía religioso tiene recurrida la sentencia ante el Vaticano.

 

 

Antonio Cano, durante el juicio

El Tribunal Eclesiástico de Mallorca ha concedido veracidad a las denuncias interpuestas contra Antoni Cano y el aporte de pruebas, si bien no ha desvelado cuántas víctimas hay. Sí se sabe que la principal es un antiguo monaguillo del pueblo de Selva, en donde Cano fue rector en los años 80. Este hombre relató un sinfín de agresiones sexuales mientras era un niño, asegurando que el presbítero en ocasiones incluso le drogaba para conseguir sus fines sexuales. El caso llegó a un juzgado de Inca, pero fue archivado por prescripción. La investigación eclesiástica siguió su curso, y en 2015 se prohibió a Cano como medida cautelar el ejercicio público del ministerio. Suspendido desde entonces, el acusado vive retirado en su casa de Calonge (Santanyí), y solo podía celebrar la eucaristía en la intimidad, sin poderse acercar a la parroquia.

En la nota oficial hecha pública por la diócesis de Mallorca, se explica que «una vez finalizada la investigación previa, este caso se encontraba en fase de proceso administrativo penal». Se añade que entremedias Cano «solicitó la dispensa del ejercicio público y privado del ministerio», que «le ha sido concedida por la Congregación para la Doctrina de la Fe». El cardenal mallorquín Luis Ladaria está al frente de la misma en Roma y ha participado en el proceso administrativo penal, que «queda finalizado» con el «abandono» de Cano, reza el comunicado. Según explican fuentes eclesiásticas, la renuncia sacerdotal de Cano fue pactada entre él y el Obispado antes de llegarle la condena canónica, que le habría supuesto el mismo resultado de facto.

El Obispado de Mallorca «manifiesta públicamente su proximidad a las víctimas de estos abusos y pide sincero perdón«, destaca en su nota. La Iglesia de la isla, dirigida ahora por el obispo Sebastià Taltavull, señala que «desde el primer momento se ha adherido a la doctrina de tolerancia cero ante los abusos a menores» por parte de sacerdotes, «impulsada por el papa Benedicto XVI y continuada por el papa Francisco», recuerda.

 

Comunicado del Obispado de Mallorca

En referencia al procedimiento canónico penal contra el sacerdote Antoni R. Cano Oleo, el Obispado de Mallorca informa que:

1. Una vez finalizada la investigación previa, este caso se encontraba en la realización del proceso administrativo penal por abusos a menores.

2. El sacerdote ha solicitado la dispensa del ejercicio público y privado del ministerio, cuestión que le ha sido concedida por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

3. Por lo tanto, con el abandono del ministerio y dicha dispensa de las obligaciones sacerdotales, tal y como marca la legislación canónica, el proceso administrativo penal queda finalizado.

4. El Obispado de Mallorca manifiesta públicamente su cercanía a las víctimas de estos abusos y pide sincero perdón. Desde el primer momento, el Obispado se ha adherido a la doctrina de tolerancia cero ante los abusos a menores, impulsada por el papa Benedicto XVI y continuada por el papa Francisco.

 

 

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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