Para los purpurados, algunos puntos del Instrumentum laboris son contrarios a la enseñanza de la Iglesia

Burke y Brandmüller alertan al resto de cardenales sobre el Sínodo de la Amazonía

Burke y Brandmüller alertan al resto de cardenales sobre el Sínodo de la Amazonía
Los cardenales Raymond Burke y Walter Brandmüller. EP

Ataques al depósito de la fe. Ante el Sínodo de la Amazonia que se celebrará en el Vaticano del 6 al 27 de octubre, los cardenales Walter Brandmüller y Raymond Burke han enviado cada uno una carta al resto de miembros del Colegio Cardenalicio en la que les advierten de la gravedad de algunos de los puntos del Instrumentum laboris que será utilizado como base en el Sínodo.

El alemán Brandmüller recuerda en su carta fechada el 28 de agosto de 2019 que «lo que se sabe hasta ahora sobre el Sínodo no puede sino suscitar las más serias preocupaciones. Algunos puntos del Instrumentum laboris parecen no estar solo en disonancia respecto a la enseñanza auténtica de la Iglesia, sino que son contrarios a ella».

De este modo, avisa a sus hermanos cardenales que «como enseña la experiencia de estos últimos sínodos, se ha de temer intentos no solo de manipular la sesión sino de ejercer fuertes presiones sobre ella».

En su misiva, Brandmüller muestra su preocupación por la participación del cardenal brasileño Hummes, presidente de la Red Eclesial Panamazónica (Repam), que según el obispo emérito de Marajó, José Luis Azcona, tuvo un papel protagonista en la redacción del texto.

«El hecho mismo de que el cardenal Hummes sea el presidente y que así ejercerá un grave influjo en sentido negativo, es suficiente para que nuestra preocupación sea fundada y realista, al igual que en el caso de los obispos (Erwin) Kräutler, (Franz-Josef) Overbeck, etc.”, afirma el purpurado.

El cardenal Brandmüller alerta igualmente que «las formulaciones nebulosas del Instrumentum, como la pretendida creación de nuevos ministerios eclesiales para las mujeres y, sobre todo, la ordenación presbiteral de los llamados viri probati, suscitan la fuerte sospecha de que se pondrá bajo discusión incluso el celibato sacerdotal».

Este experto en Historia de la Iglesia afirma que «tendremos que afrontar serios ataques a la integridad del Depositum fidei (depósito de la fe), a la estructura jerárquico-sacramental y a la Tradición Apostólica de la Iglesia. Con todo esto se ha creado una situación nunca antes vista en toda la historia de la Iglesia, ni siquiera durante la crisis arriana de los siglos IV y V».

Y en este punto de la carta, Brandmüller interpela al resto de cardenales: «Aparece entonces la grave pregunta sobre cómo nosotros cardenales, en esta situación históricamente inédita, podemos actuar a la altura de nuestro solemne juramento cardenalicio y cómo podremos reaccionar a eventuales afirmaciones o decisiones heréticas del Sínodo».

«Ciertamente usted como cardenal ya ha reflexionado sobre la situación e incluso en los posibles pasos a dar en común. Por ello espero que Su Eminencia, por su parte, tome la ocasión de corregir, según la enseñanza de la Iglesia, ciertas posiciones expresadas en el Instrumentum laboris del Sínodo de la Amazonía, usando también las redes sociales», concluye.

Por su parte, el cardenal Burke afirma en su carta que además de lo mencionado por Brandmüller en el documento de trabajo del Sínodo «la verdad de que Dios se nos ha revelado a Sí mismo plenamente y perfectamente a través del misterio de la Encarnación redentora de Dios Hijo no solo está oscurecida, sino negada».

Como consecuencia lógica –advierte el purpurado norteamericano– «la misión de evangelización, está negada en favor de un ‘enriquecimiento recíproco de las culturas en diálogo’», como señala el punto 122 del documento.

De ese modo, «el justo rol de inculturación en la misión de evangelización está contradicho, tanto así que la cultura condiciona la verdad revelada, en vez de ser la verdad revelada la que purifica y eleva toda cultura», prosigue.

«Que nuestra enseñanza, por la gracia de Dios, sea eficaz para combatir la gran amenaza a la Iglesia en el momento presente. Que la Virgen Madre de Dios, San José, protector de la Iglesia Universal, los santos Pedro y Pablo, y los grandes santos cardenales intercedan fuertemente por el Colegio de Cardenales en estos tiempos inquietos e inquietantes», escribe.

Autor

Pablo Santos

Experto en información religiosa

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