"Hemos estado y estamos en contacto con las víctimas de una forma siempre muy discreta, porque también ellos lo piden, que sea discreta"
El obispo de Bilbao Ricardo Blázquez, que el 17 de este mes dejará de serlo para hacerse cargo de la Diócesis de Valladolid, ha advertido de que la corrupción es una «inmoralidad» que no debe tener «cabida en ninguno de nosotros».
Además, ha incidido, en el caso de los políticos, tienen la «obligación particular de ser limpios en la administración de lo que a toda la sociedad pertenece».
En una entrevista en Radio Euskadi, también ha indicado «no cabe la corrupción en el campo de la política».
Tras más de una década al frente de la diócesis de Bilbao, Blázquez ha reconocido que «está apenado» y ha hecho suyas unas palabras de San Alberto Magno, cuando se despidido de la diócesis de Ratisbona, en Alemania, para decir «que no se deja sin dolor lo que se ha querido con amor».
Incluso ha comentado que, «si le hubieran dado a elegir», se hubiera quedado. Tras recordar que «a los obispos los nombra el Papa» ha añadido que «a mí me lo han pedido, no me lo han mandado».
En el balance de sus años al frente del Obispado de Bilbao, Blázquez ha tenido recuerdo para quienes le criticaron nada más hacerse público su nombramiento y ha reconocido que «pronto» «bastantes de los que habían expresado sus críticas» le pidieron disculpas y «ahora al terminar mi encargo como obispo en la diócesis de Bilbao han reconocido que había sido su recibimiento un poco hosco, pero que ahora me despedían con pena», ha dicho agradecido.
El obispo de Bilbao ha hecho mención a que «los esfuerzos por la paz, por la erradicación del terrorismo, han sido muy importantes en el tiempo que yo llevo como obispo aquí, con todos los otros obispos».
Ha recordado que «por parte de los responsables de las diócesis del País Vasco, siempre han sido condenados los actos terroristas». En este sentido, se ha referido a que «hay un volúmen que recoge en más de mil páginas las intervenciones, unas veces personales otras veces colectivas de los obispos de estas diócesis, y siempre la condena del terrorismo ha sido clara e inequívoca».
El todavía obispo de Bilbao, se ha referido en este aspecto a que «nosotros perdimos perdón en Navidad de 1998 a las familias de las víctimas del terrorismo si en algo no habíamos estado a la altura de nuestra responsabilidad pastoral. Esta petición de perdón la reiteramos el año 2000, un año emblemático en la catedral después de la restauración, y yo fui llegando poco a poco a la convicción de que debía presidir los funerales por las víctimas del terrorismo, también por manifestar mi proximidad como obispo a las víctimas y también proque era un signo de la contundencia con que condenábamos el terrorismo y otra serie de actuaciones».
Blázquez ha desvelado que «hemos estado y estamos en contacto con las víctimas de una forma siempre muy discreta, porque también ellos lo piden, que sea discreta» y ha puesto como ejemplo que hasta ahora no había manifestado públicamente que ha tenido «varias celebraciones de la Eucaristía en Cantabria con familiares de víctimas del terorrismo en el marco de Navidad. Hemos estado cerca lo mejor que hemos podido». Por eso ha dicho que «a veces nos preguntan, ¿pero la Iglesia ha llegado pronto, a llegado tarde? y yo preguntaría quién ha llegado pronto en esta cuestión».
Sobre los comentarios de que se intenta reconducir la línea pastoral de la Iglesia vasca, con su relevo o el llevado a cabo de monseñor Uriarte en San Sebastián, Blázquez ha dicho que «esto es una elucubración» y ha indicado que «en cada momento, yo voy a cumplir 68 años, se va viendo qué personas pueden desarrollar el servicio concreto en cada diócesis según las situaciones de la forma más satisfactora posible».
Sobre la posible sustitición en su puesto por Mario Iceta, se ha limitado a decir que «Mario Iceta ha recibido ya el nombramiento de administrador apostólico, que siempre es un cargo provisional, hasta que tome posesión el nuevo obispo de Bilbao, el que según los trámites sea designado». (RD/Agencias)

