Estas campiñas y serranías de la alta Andalucía, estas tierras nuestras, han vivido épocas de serena y pacífica vivencia de la fe
El cardenal José Manuel Estepa Llaurens recibió, ayer, el homenaje de su tierra natal con una misa y un almuerzo posterior. El purpurado aseguró que la provincia atraviesa momentos de «necesidad de intensa evangelización» y animó a los fieles a agradecer a Dios el «don de la fe». Lo cuenta Luisa Moral en Diario Jaén.
La iglesia de San Ildefonso se llenó, ayer, de decenas de fieles que no quisieron faltar a la primera misa que José Manuel Estepa Llaurens oficiaba en la provincia tras su reciente creación como cardenal. Hace apenas dos semanas, el 20 de noviembre, recibía la birreta púrpura y el anillo de manos de Benedicto XVI en una ceremonia celebrada en la Basílica de San Pedro del Vaticano.
Un honor reservado sólo para aquellos que destacan en una vida de entrega a Dios y que él mismo entendió como un reconocimiento a su desinteresada labor. «Es lo más cerca que vamos a estar del Papa«, comentaban algunos de los presentes al término de la misa, que se agolpaban en la sacristía del templo para poder saludar a Estepa Llaurens. Sin embargo, el prelado, a sus ochenta y cuatro años, se dejó ver poco y, tras la eucaristía, se marchó.
El cardenal ofició el acto de ordenación de los dos nuevos diáconos que se incorporaron a la Diócesis jiennense, el carolinense Juan Carlos Torres Jiménez y el iliturgitano Germán García Aguilera. Una celebración que el propio obispado le invitó a presidir con motivo de su designación y de la declaración de San Ildefonso como basílica menor. Acompañado con el máximo responsable de la Iglesia en la provincia, Ramón del Hoyo, que tuvo palabras de reconocimiento para él, agradeció la invitación.
«Como obispo auxiliar de Madrid era el responsable de las ordenaciones, un sacramento del que me siento cercano y muy a gusto», aseguró, antes de señalar su felicidad por su estancia en Jaén.
Estepa Llaurens tuvo muy presentes sus raíces iliturgitanas y mostró su preocupación por la crisis de fe que se palpa en la actualidad. «Estas campiñas y serranías de la alta Andalucía, estas tierras nuestras, han vivido épocas de serena y pacífica vivencia de la fe, pero también otras de necesidad de intensa evangelización, y en una de estas últimas, de necesidad de evangelizar en una siembra nueva, nos encontramos», afirmó. Por ello, animó a los presentes a volverse hacia Dios para agradecer su fe. «El don de la fe cristiana y del bautismo es el mayor que nos han dado, ya que nos abre las puertas a la vida sobrenatural», aseguró.
homenaje. La Diócesis ofreció, posteriormente, un almuerzo en honor del cardenal. Sin embargo, no es el único de los actos que la provincia le dedica. Hoy mismo, la comunidad de Santa María la Mayor, de Andújar, su tierra natal, oficia una misa homenaje en la que, además, Estepa Llaurens recibe una placa conmemorativa de su nombramiento.



