Vicente Cárcel Ortí, sacerdote valenciano

«La pederastia es un delito horrible que no admite excusa»

"Los delitos merecen el tratamiento que se les está dando"

"La pederastia es un delito horrible que no admite excusa"
Vicente Cárcel Ortí

Si se demuestra que las denuncias son reales, la justicia tiene que condenar

El vicario episcopal para los sacerdotes valencianos residentes en Roma y prelado de honor del Papa, Vicente Cárcel, evita medias tintas cuando se le pregunta por los casos de pederastia en la Iglesia. «Los delitos merecen el tratamiento que se les está dando. No se puede disminuir porque es algo gravísimo, un delito horrible que no admite excusa ni reducción y contra el que hay que tener tolerancia cero», afirma desde su despacho en Roma. Lo cuenta Alfons García en Levante.

Eso sí, precisa el ex responsable de la Cancillería de la Signatura Apostólica (el Tribunal Supremo vaticano), «no se puede generalizar tampoco y condenar a todo el colectivo» clerical. Pero si se demuestra que las denuncias son reales, la justicia tiene que condenar, asevera. Existe el riesgo de las calumnias y las denuncias falsas, dice, pero en general, «los casos que se conocen son bastante posibles y no hay que tener nada de tolerancia«, señala.

Cárcel presenta hoy en el seminario de Moncada su última producción, el Diccionario histórico de obispos y sacerdotes valencianos de los siglos XIX y XX, una obra enciclopédica en la que trabaja desde hace 50 años, dice, y que tenía casi abandonada por voluminosa (unas mil páginas), hasta que hace un año le comentó el proyecto al arzobispo de Valencia, Carlos Osoro. y éste le espoleó a finalizarla y publicarla.

El estudio recoge 1.781 biografías. Y no están todos los de los dos últimos siglos, asegura, sino que ha tenido que seleccionar. Calcula que unos 2.000 han quedado fuera. En especial, del siglo XIX, cuando el clero era más numeroso.

Entonces, la media de sacerdotes en la diócesis de Valencia era de 1.500; hoy se mueve en torno a los 800. No obstante, asegura que a partir de 1939 -e «incluyendo los martirizados durante la II República y la Guerra Civil», apostilla- están todos.
Todos los que ya no viven, porque se trata de un diccionario histórico, de manera que los vivos han quedado excluidos. «Si no sería un quién es quién», alega.

Tampoco están los que a partir del Concilio Vaticano II decidieron secularizarse y formar una familia. «Jurídicamente ya no son sacerdotes, aunque teológicamente permanece el sacramento», asegura Cárcel. Asegura que ha adoptado este criterio «para evitar polémicas», por si algunos o sus familias se molestaban por aparecer en el compendio.

Su objetivo con esta publicación, señala, es reivindicar y «sacar del olvido» a un colectivo «poco conocido». De ahí, apunta, que no se haya hecho antes ninguna obra similar. «Más que desprestigio -reflexiona- es un colectivo cuya labor es poco apreciada en su conjunto«. De manera individual, se les recuerda en los pueblos donde estuvieron -algunos tienen calle con su nombre-, argumenta, pero no tienen reconocimiento como grupo.

El veterano sacerdote e historiador destaca como rasgo significativo del clero valenciano la abundancia de curas artistas, en especial músicos, ya sea compositores, maestros o impulsores de corales en las parroquias. Y el importante grupo que ha trabajado en Hispanoamérica y África en los últimos 50 años, a partir del Concilio Vaticano II, cuando con permiso del arzobispo de turno han partido en labores misioneras.

Los archivos de la Catedral de Valencia, el arzobispado, el Colegio del Patriarca y también del Vaticano han sido las principales fuentes de información para la obra, que incluye las biografías de 38 obispos nacidos o vinculados a Valencia y las de todos los arzobispos de la diócesis, aunque sólo dos en este período han sido de origen valenciano: Company y el primado Enrique Reig.

Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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