Diálogo del Papa con los jesuitas de los países bálticos

Francisco tacha a los traficantes de personas de «fascistas de guante blanco»

"Hoy nos rasgamos las vestiduras por lo que hicieron los comunistas, los nazis, los fascistas... pero ¿no ocurre también hoy?"

Francisco tacha a los traficantes de personas de "fascistas de guante blanco"
Encuentro del Papa con jesuitas de los países bálticos La Civiltà Cattolica Iberoamericana

Cuando los Gobiernos envían de regreso a quienes habían logrado ponerse a salvo, los traficantes los meten en esas cárceles, donde se practican las torturas más horribles

(Antonio Spadaro, sj, en La Civiltà Cattolica Iberoamericana).- El papa entra en la sala de la nunciatura y saluda uno por uno al provincial, P. Vidmantas Šimkūna, y a los demás jesuitas presentes.

En total son 28: 22 de la provincia de Lituania y Letonia, 2 de los Estados Unidos con relaciones directas con Lituania, y 4 obispos jesuitas: Mons. Lionginas Virbalas, arzobispo de Kaunas; su predecesor, Mons. Sigitas Tamkevičius, que estuvo prisionero por obra de la KGB; Mons. Jonas Boruta, obispo emérito de Telšiai; y Mons. Joseph Werth, Obispo de Novosibirsk, en Rusia, que hizo su noviciado en Lituania. El papa habla en italiano y sus palabras son traducidas al lituano por Mons. Virbalas.

[Papa Francisco]: ¡Gracias por la visita! Me viene a la mente el dicho «Si cum Iesuitis itis, non cum Iesuitis…» [«Si con los jesuitas vais no vais con Jesús…»] [y aquí todos ríen]. ¡Gracias! Hoy ha sido un día movido, pero creo que ha sido para el bien de la Iglesia. Ahora, para este encuentro nuestro, creo que el método puede ser que vosotros hagáis preguntas y yo las responda. ¿Está bien?

Mons. Virbalas propone: «Si usted quiere, el provincial podría decir algunas palabras para comenzar». Y el papa responde: «¡Si, seguro! Así hacemos todo más ‘jerárquico'». Ante lo cual estallan las risas. El provincial se pone de pie y presenta la situación de la Compañía de Jesús en Lituania y Letonia: «Estamos muy contentos de su visita. Todos hemos apreciado mucho lo que dijo a los sacerdotes y religiosas. Para nosotros, los jesuitas, es inspirador. La nuestra es una provincia pequeña. Yo tengo una preocupación en particular: que los jesuitas no se ‘quemen'». En efecto, todos aquí tienen tres o cuatro trabajos diferentes y, ciertamente, no son perezosos».

 

 



«Quiero darle las gracias por habernos traído alegría y fuerza. Antes de la supresión de la Compañía, la provincia lituana tenía más de mil miembros. Hoy solo tiene 34, y pronto constituiremos una única provincia junto con Austria, Alemania, Suiza y Hungría. Tenemos tres escuelas en Lituania, y cuatro iglesias. Recientemente abrimos una casa en Riga, la ciudad que usted visitará mañana. Trabajamos difundiendo la espiritualidad ignaciana. En este esfuerzo experimentamos también una buena colaboración ecuménica con los luteranos».

«Debo decirle que estoy particularmente agradecido a los ancianos de nuestra provincia. En la época soviética mantuvieron el noviciado y también el seminario para los sacerdotes diocesanos. Como es obvio, la preparación se hacía de manera clandestina. Una parte de los jesuitas lituanos estaban fuera de la provincia, en los Estados Unidos. Allí crearon una viceprovincia. Cuando volvimos a ser libres, algunos de estos jesuitas que estaban en los Estados Unidos regresaron y nos han ayudado a vivir en el espíritu del Vaticano II. En ese tiempo supimos vivir en la situación de falta de libertad. Ahora, en cambio, debemos aprender a vivir bien la libertad. Pedimos su bendición para nosotros y para nuestra misión. De verdad gracias, muchas gracias».

 

 



[Papa Francisco]: Creo que para un jesuita trabajar en la clandestinidad no es difícil. El P. Hugo Rahner decía que el jesuita debe ser capaz de discernir tanto en el campo de Dios como en el campo del diablo. Creo que el discernimiento nos da esta capacidad, este olfato de lo sobrenatural: el sentido de lo divino y de lo diabólico relacionado con los acontecimientos de la vida humana y de la historia. Hay que pedir ser introducidos tanto en las intenciones del Señor como en las del enemigo de la naturaleza humana y en sus engaños. También en los momentos malos el jesuita debe saber cómo caminar.

Otra cosa que dijo el provincial y que me gustó es el hecho de estar preocupado porque algunos jesuitas tienen tres o cuatro actividades diferentes que desarrollar. Aquí está el peligro de ‘quemarse’. Por tanto, se trata de hacer discernimiento. El mal espíritu busca llevarnos a una especie de ‘complejo de no trabajar lo suficiente’. ¡A veces nos sentimos con culpa solamente porque, con prudencia, cuidamos un poco nuestra salud! Esta es una tentación.

Los jesuitas tienen que trabajar sin perder la paz, sin perder el encuentro con el Señor y sin perder el descanso. Esto es importante. La primera ley del trabajo para un jesuita es ante todo hacer aquello que otros no hacen o no pueden hacer. La segunda es que el trabajo no lo aleje de la familiaridad con el Señor. La tercera es que no me quite la paz. La cuarta es no hacer aquello que puedo delegar en otros. Esto es lo que me viene a la mente para responder a tu preocupación, pero haces bien en estar preocupado por estas cosas.

 



Toma la palabra Mons. Sigitas Tamkevičius: «Si hace 35 años, cuando estuve preso en la cárcel de la KGB, que usted visitó antes, hubiese imaginado que un papa iba a venir un día justamente allí, soportar el sufrimiento habría sido mucho más fácil. ¡Gracias, santo padre! Para mí es un sueño. ¡Usted vino a visitar el Gólgota lituano!»

Quiero deciros esto: nosotros decimos que Jesús descendió a los infiernos, y yo os aconsejo que no tengáis miedo de descender a los infiernos de las personas. A veces, esto significa incluso entrar en el campo del diablo. Pero los sufrimientos humanos, sociales, los de las conciencias… hay que descender a los infiernos, hay que descender allí. Tocar las llagas. Y tocando las llagas de las personas, tocas las llagas de Cristo.

El jesuita no debe tener miedo de esto. Es una gracia que se recibe de la mano del Señor. Y estas heridas no se han abierto solamente en Vilna y en el pasado. Lo mismo sucede también hoy en muchas situaciones sociopolíticas del mundo.

Estoy pensando en un vídeo que da testimonio de la situación de algunas cárceles del norte de África construidas por los traficantes de personas. Cuando los Gobiernos envían de regreso a quienes habían logrado ponerse a salvo, los traficantes los meten en esas cárceles, donde se practican las torturas más horribles. Por eso es importante que usted hable de su experiencia de prisión. La gente tiene que saber lo que significa. Está bien que hable de eso. Hoy nosotros nos rasgamos las vestiduras por lo que hicieron los comunistas, los nazis y los fascistas… pero ¿hoy? ¿No ocurre también hoy? ¡Ciertamente, se lo hace con guantes blancos y de seda!

Cuando Ignacio nos propone la tercera semana hay una cosa que parece demasiado voluntarista, pero no lo es: es solamente muy humana. Lo sabéis, san Ignacio nos pide esforzarnos por sentir dolor, por llorar por Cristo que sufre la pasión. Esto no es pelagianismo, no. Ignacio conocía la resistencia que tenemos para meter dentro de nuestro corazón los dolores de los demás. Por eso nos pide esforzarnos. Por eso es importante meditar la pasión del Señor.

Debo haceros una confidencia. Yo siempre llevo conmigo este viacrucis de bolsillo, para recordar la pasión del Señor [y lo saca del bolsillo]. Es la pasión de mucha gente que hoy es encarcelada, torturada. Me hace bien meditar el viacrucis. ¡Gracias, padre! ¡Gracias por su testimonio!

Para leer el artículo completo, pincha aquí:

 

 



CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

José Manuel Vidal

Periodista y teólogo, es conocido por su labor de información sobre la Iglesia Católica. Dirige Religión Digital.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído