(PD).- No ha sido Roger Federer, tampoco Novak Djokovic, sino un sueco. El maleducado Robin Soderling, número 25 del mundo, incapaz de arrancar un set a Rafa Nadal en sus dos enfrentamientos previos sobre tierra batida, sumó este domingo tres de una sola tacada en la pista central de Roland Garros y derrotó al tetracampeón «invencible» por 2-6, 7-6, 4-6, 6-7 sobre la tierra batida de París.
No habrá quinto título consecutivo para el español, se paró la racha tras el 31º triunfo, los 10 últimos sin ceder un set.
Ha sido doloroso ver caer a Rafa ante el tenista por el que menos simpatía siente en el circuito. Ante el más maleducado y el que ha tenido gestos más feos con él.
Soderling, lejos de ser un especialista de la superficie lenta, logró lo que Federer ni nadie han sido capaces en un duelo a cinco sets: mantener la concentración durante tres horas y media, marchar siempre por delante en el marcador, no ceder ni un metro tras la línea de fondo y no permitir que la bola de Nadal alcanzara la altura con la que desquicia a sus rivales.
La primera derrota de Nadal en sus cinco años de participación en este torneo se fraguó en tres horas y 30 minutos frente al público francés, que no dejó de animar al sueco con constantes gritos de ¡Robin, Robin!.
Soderling, verdugo del también español David Ferrer, había perdido sus tres partidos anteriores contra el de Manacor, y se enfrentará ahora en cuartos de final contra el ruso Nikolay Davydenko (10), quien ganó al español Fernando Verdasco (8).
La derrota de Nadal, después de 31 victorias en París, se produce el mismo día en el que la serbia Ana Ivanovic, ganadora como el español en 2008, caía ante la bielorrusa Victoria Azarenka por 6-2 y 6-3.
EL ANÁLISIS DEL PROPIO NADAL
“El jugó a su mejor nivel y yo no estuve bien. Si yo hubiera funcionado al máximo, el resultado sería distinto, porque soy mejor que él”, afirmó Nadal tras una derrota de la que espera extraer conclusiones positivas a pesar del golpe recibido, que trasladado al ránking mundial supone una pérdida de 1.820 puntos, aliento para sus inmediatos perseguidores en la lucha por desbancarle de la primera posición al final del curso.
“No es una tragedia”, añadió el número uno. “Algún día tenía que pasar. Ahora hay que superarlo y punto. ”Las derrotas no engrandecen, pero así uno se da cuenta de lo que he conseguido hasta ahora. Así se valorará más”.
Soderling ni siquiera necesitó llegar al quinto set. Dos rupturas en el primer parcial, una en el tercero y un juego de desempate casi perfecto bastaron a un jugador iluminado, por primera vez en los octavos de final de un ‘grande’, que hizo todo bien al servicio (nueve puntos directos, 49 puntos perdidos de 143) y al resto, en el fondo y en la red (61 impactos ganadores), evitando alargar los puntos, la vida de Nadal.
“El partido empezó mal”, reflexionó el defensor de la corona. “Saqué con viento a favor y lo perdí, y eso fue un mal síntoma.
“A veces, la lucha no es suficiente. La gente cree que siempre gano por mi capacidad de sacrificio, pero no es así, esta vez luché como siempre y perdí. También hay que jugar bien al tenis”.
EL PÚBLICO FRANCES CONTRA RAFA Y RAFA CON FEDERER
“Estoy acostumbrado a escuchar los nombres de los rivales que juegan contra mí”, lamentó Nadal.
“Ya me los sé de memoria. Es una pena que en un torneo que me gusta tanto, la gente no tenga un detalle conmigo. Espero que eso cambie algún día”.
Cuando se le preguntó quién merece ocupar el puesto de campeón que el deja ahora vacante, ha sido claro:
“Me gustaría que ganase un español, pero si alguien lo merece es Roger Federer”.
EL DÍA MÁS TRISTE
El ruso Nikolay Davydenko completó el día más triste del tenis español en París, al derrotar a Fernando Verdasco por 6-2, 6-2 y 6-4, también en los octavos de final de Roland Garros y en dos horas y dos minutos.
El jugador español pidió asistencia médica debido a un problema en el pie derecho tras ceder la primera manga, y no pudo reaccionar en las dos siguientes, donde se vio agobiado por el seguro juego del ruso.
Davydenko había ganado a Verdasco en cuatro de las cinco anteriores ocasiones en las que se habían enfrentado, y tenía como referencia las dos últimas, en tierra, en Roma, en 2005 y 2006, donde solo había perdido un set.
El jugador ruso ha sido semifinalista en París en 2005 y 2007, y el año pasado cayó en la tercera ronda.
Djokovic, fuera antes de tiempo
Novak Djokovic llegó a París como primera alternativa tras su última actuación en Madrid, pero su inesperado tropiezo en la tercera ronda de Roland Garros ante el elegante alemán Philipp Kohlschreiber (6-4, 6-4, 6-4), 26 años, número 35 del mundo, rompe todas las previsiones por la parte baja del cuadro, por donde avanza Tommy Robredo tras batir al argentino Máximo González, por 4-6, 7-5, 6-1, 6-0.
Sólo en 2005, el año de su debut, el serbio cayó antes de los octavos de final en París. Desde entonces, unos cuartos de final y dos semifinales, siempre con Nadal como punto y final a su concurso. Alejado de la línea de fondo, apartado de la zona de definición, Djokovic engulló kilómetros y más kilómetros persiguiendo la malintencionada bola de Kohlschreiber, su excelente revés paralelo, su derecha ‘liftada’.
Roddick, en territorio desconocido
Kohlschreiber se medirá a Tommy Robredo, silencioso pero seguro por un sector sin más españoles –Nadal y Verdasco avanzan por la zona superior- y por el que transitan en quinta velocidad Juan Martín del Potro, Jo Wilfried Tsonga (rivales en octavos), Gael Monfils y Andy Roddick (otro cruce en la cuarta ronda).
Sorprende la pronta recuperación de Monfils, tocado en su rodilla, pero más aún la hoja de servicios impecable que presenta Roddick hasta alcanzar un escalón desconocido para él en París, y que sólo otros dos estadounidenses han visitado en los últimos seis años: Agassi, en 2003, y Ginepri, en 2008. El nuevo Roddick, más ligero y paciente desde que se entrena a las órdenes de Larry Stefanki, nunca ha caído antes de cuartos de final en ningún evento disputado en 2009.
Federer sufre de nuevo
Tras la eliminación de Djokovic, Roger Federer recupera el papel de segundo favorito, de única arma eficaz con la que borrar del mapa a Nadal. Pero el suizo sigue sin sentirse cómodo sobre la arcilla de París. Al menos no a tiempo completo. Como el jueves ante Acasuso, volvió a dejarse un set en el camino, esta vez ante el local Mathieu, siempre dispuesto para la batalla, aunque sea para perderla.
El tenista de Estrasburgo sorprendió al número dos del mundo al apuntarse el primer parcial pero acabó derrotado por (4-6, 6-1, 6-4 y 6-4). A Federer le espera Tommy Haas. En principio, tampoco será un paseo.
