Desde el Exilio

Miguel Font Rosell

Al revés te lo digo para que lo entiendas

 

“Al revés te lo digo para que lo entiendas” es un refrán español con dos acepciones en cuanto a su significado, bastante distintas en sus motivaciones de fondo. La más inocente indica cierta confusión en quien recibe el consejo o como cuando le comunicas a alguien, que siempre suele llevar la contraria, tu decisión opuesta a lo que deseas, porque sabes que al llevarte la contraria acabará haciendo lo que quieres. Pero es la otra acepción la que viene al caso, la del engaño. Lo que llamamos ir de farol y tratar de engañar con ello a tu contrario o al mayor número de “pringaos” que no captan la estrategia, valiéndote de su ingenuidad, que posteriormente incluso utilizarás para fabricarte una disculpa y con ello evadir responsabilidades. Se trata pues de una estrategia que hoy en día está ya absolutamente asentada en nuestra política “democrática” nacional.

Así, hoy la palabra de la mayor parte de nuestros políticos con grandes aspiraciones, cuando aseguran que nunca harán algo concreto, significa que por encima de todo, están absolutamente dispuestos a hacerlo a la menor ocasión, es decir, que equivale a una declaración jurada sobre lo que consideren más sagrado, que sus intenciones son absolutamente contrarias a las manifestadas.

Hoy, Besteiro, el líder de los socialistas gallegos, ante la solemne barbaridad de que su homónimo nacional haya !!!cedido parlamentarios socialistas a los independentistas catalanes!!!, asegura que se trata de “tender puentes”, no de buscar alianzas con ellos para una posible investidura de Pedro Sánchez. Blanco y en botella…

El asunto es que el guaperas del PSOE, enloquecido por ocupar la mansión de Moncloa, y tratando de buscar alianzas hasta en el infierno, por encima de la lógica, de la ética, de sus supuestos principios, de su partido y sobre todo de sus votantes, le ha ofrecido dos diputados socialistas a los convergentes independentistas catalanes (ahora Democracia i Llibertat) y otros dos a los republicanos independentistas catalanes (Esquerra Republicana de Catalunya), y todo por pura cortesía, para que estos partidos a los que su pueblo no les otorgó suficiente confianza como para disponer de grupo parlamentario, puedan tenerlo, con su generosidad, al efecto de avanzar en su único objetivo de independizarse de España.

Lo cachondo del caso es que uno de los cuatro vendidos al objeto de dar voz al segregacionismo catalán, no es catalán, sino de Lugo, se llama Ricardo Varela y se ha de integrar, por pura cortesía por supuesto, en el partido del inefable Artur Mas. ¿Por qué no un socialista catalán?, pues sencillamente por que no se deja, porque sería acabar con el socialismo en Cataluña, pero en Lugo… que más da.

Varela, secretario de organización del PSOE gallego y ex Conselleiro de Traballo, a partir de ahora, en lugar de trabajar en la defensa de los intereses de los gallegos en el Parlamento, lo hará en los del partido convergente catalán, que pretende independizarse de España y mandar, entre otros a los gallegos, a hacer gárgaras, y todo ello por tender puentes.

Este personaje, que antepone los intereses particulares de su propio jefe de partido, a los de la ideología que amparan sus propias siglas y sobre todo a los de los 45.225 ilusos que lo votaron, no dimite ante la imposición del Zapatero bis, ni se opone, ni tiene la suficiente carga ética como para escandalizarse de lo que le proponen, ni parece preocuparle demasiado la estafa al electorado, ni el descrédito de la política que ello comporta, ni el deterioro del sistema, ni parece que le repugne tal actitud. Es más, si finalmente no se llega a acuerdo alguno y es preciso acudir de nuevo a las urnas, posiblemente tenga de nuevo el cuajo de presentarse ante sus supuestos electores a pedirles una vez más su “confianza”, e incluso habrá algún imbécil que de nuevo se la otorgue (hay gente para todo).

Me imagino a alguno de sus votantes, hace algunas semanas, planteándose ante la urna del Senado a quien otorgar su voto, y como me imagino a un ciudadano más o menos responsable, le supongo analizando el programa de los distintos partidos a los efectos de comprobar qué programa se ajusta al futuro que espera para sus hijos, para su familia, para su tierra, y para el bien de todos (ya sé que es mucho suponer, dado el personal, pero…). Finalmente, pensando en los teóricos planteamientos de un centro izquierda moderado, monárquico, constitucional, español, gallego, etc., decide otorgar su voto al candidato del PSOE por la ciudad lucense. Concluidas las elecciones, comprueba que su candidato es el único del partido elegido por Lugo, lo que de alguna manera le otorga una cierta tranquilidad a la hora de saber que hay alguien que luchará por sus planteamientos.

Pasan unos días y ahora se entera de que con su voto, los suyos, no solo se lo han pasado por la entrepierna y ni siquiera tiene el desconsuelo de ver que no va a servir para la defensa de sus intereses, sino que ha de comprobar cómo se pone al servicio de todo aquello que aborrece, y en lugar de responder a lo que le ofrecían, ahora se entrega a todo lo contrario, es decir a un voluble, desencantado y traicionado centro derecha catalán, republicano, inconstitucional, antiespañol, segregacionista, decadente, independentista, al que la política española y en particular la gallega le traen sin cuidado, etc.

Una estafa en toda regla inspirada por el líder de su partido y perpetrada por el político local en quien había depositado su confianza en bien del futuro de sus hijos, y del que comprueba que sus votantes no solo le traen absolutamente sin cuidado, sino que los considera tontos de baba. ¿Votará de nuevo ese ciudadano?, en caso de hacerlo, ¿a quién lo hará ahora? El PSOE-Lugo, que se ha quedado sin su representante en el Senado, ¿no tiene nada que decir?, y PSOE-Ferraz, ¿tampoco?, ¿y los electores?, ¿son todos tontos o solo algunos?

Ni que decir tiene que para quienes entendemos la democracia de forma un tanto mas seria, sin mercadeos, sin estafas, sin canalladas y con absoluto respeto a quienes ostentan el poder en democracia, el pueblo soberano, estas actitudes nos parecen el más grave deterioro de nuestro sistema, un escándalo de proporciones alarmantes. No obstante, para nuestros medios, por omisión, colaboradores involuntarios algunos de esta intolerable estafa al electorado, lo más señalado de estos días nada tiene que ver con esta canallada, sino sobre todo con el niño de la Bescansa, o con las rastas del diputado supuestamente maloliente y poco menos que tiñoso, en el carpetobetónico sentir de tanto caduco representante patrio. Desgraciadamente hay pueblos a los que solo les llega lo que entra por los sentidos, por la mera forma, alejados cada vez mas de la razón y ajenos a las consecuencias de su deterioro moral y ciudadano.

Podemos, Mareas, CUP y algún que otro partido de nuevo cuño, demonizados por la casta y caspa de los partidos tradicionales al uso, no son mas que la consecuencia lógica de una reacción a tamaña forma de cargarse la poca democracia que hemos catado en este país, de sus continuas bofetadas al sistema del que viven, de su desprecio más absoluto a los electores, a los ciudadanos, al pueblo en general, a un pueblo al que engañan miserablemente y de forma sistemática. ¡Que vergüenza!

Se trata de tender puentes, de cortesía parlamentaria, de ayudar a la pacificación del país y bla, bla, bla.

Al revés te lo digo para que lo entiendas.

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Miguel Font Rosell

Licenciado en derecho, arquitecto técnico, marino mercante, agente de la propiedad inmobiliaria.

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